Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy
al ir a buscar una camisa en mi armario
he visto en la etiqueta
que llevaba tu nombre,
no veas que sorpresa me he llevado,
acaso fuese tuya
y yo sin darme cuenta
la cogiese despistado de tu alcoba;
me la he puesto infinidad de veces
porque ¿sabes?,
y no quiero entrar en más detalles
ni buscar explicaciones que no existen,
es de mi talla,
me queda como anillo al dedo
pero
y yo me pregunto,
¡si tú y yo no estamos casados!
y sin embargo
compartimos, cuadros, rallas, luces
tiempo,
sobre la misma piel
sobre los mismos huesos,
un mismo lápiz de ojos
para contemplar las mismas noches,
un mismo calzado firme
para saltar los mismos charcos
para pisar las mismas hojas.
De mi talla y de tu talla
he encontrado no sólo esa camisa
sino también un jersey a rallas,
unos pantalones cortos
con tus largas piernas morenas,
un cinturón estrecho
que ayer estrechó tu falda
y una bufanda de cuadros
que acarició tu cuello.
He vaciado el armario
he buscado en él
algo, que fuera sólo mío
y querrás creerme o no
pero tenlo por seguro,
sólo encontré una factura
de mi teléfono móvil,
pero ni siquiera eso
porque casi todas las llamadas
las hice,
a un teléfono tuyo.