Villada Mauricio
Poeta adicto al portal
Como un remolino de vientos de nadie
en un pijama de noches harapientas;
entre tintas gastadas que mueren por tu voz
y muerden por una coma;
dando cuerda a pensamientos que derrapan
por las agujas del sol;
pintando telarañas para disfrazar la paciencia
de esperar sin esperanzas;
mientras descuelgo calendarios
con la torpe certeza de descascarar el tiempo;
troquelando la ausencia con suspiros de humo
flotando en escoceses sin peces ni hielo;
mendigando limosnas a moscas
que ni se acercan a molestar
en este verano de diademas de otoño;
lamiendo las heridas en un bostezo
de fracaso y despedida;
mientras se enreda mi sombra
en el umbral de tus piernas
y como una luna que flota sin fuerzas
así se hunden mis dedos
buscando la masmédula de tu cuerpo
bordeando la persuasión de los días
como espantapájaros enredados
en el bordado de esa única noche.
Tal vez algo ilusionado
doblando las mantas
los huesos
la luz de las últimas estrellas.
Quizás algo equivocado
despoblando las ilusiones
para no desilusionarme
y andar esperando con esperanza.
A lo mejor algo arrepentido
de acomodarme en tu latido
como un triste mendigo.
Aunque sea ahora demasiado tarde
y ande equivocando ilusiones
mientras que un tal vez o un quizás o un a lo mejor
no alcancen ya
para mentir esta locura
de querer volver a tocar
los besos que olvidamos dar.
en un pijama de noches harapientas;
entre tintas gastadas que mueren por tu voz
y muerden por una coma;
dando cuerda a pensamientos que derrapan
por las agujas del sol;
pintando telarañas para disfrazar la paciencia
de esperar sin esperanzas;
mientras descuelgo calendarios
con la torpe certeza de descascarar el tiempo;
troquelando la ausencia con suspiros de humo
flotando en escoceses sin peces ni hielo;
mendigando limosnas a moscas
que ni se acercan a molestar
en este verano de diademas de otoño;
lamiendo las heridas en un bostezo
de fracaso y despedida;
mientras se enreda mi sombra
en el umbral de tus piernas
y como una luna que flota sin fuerzas
así se hunden mis dedos
buscando la masmédula de tu cuerpo
bordeando la persuasión de los días
como espantapájaros enredados
en el bordado de esa única noche.
Tal vez algo ilusionado
doblando las mantas
los huesos
la luz de las últimas estrellas.
Quizás algo equivocado
despoblando las ilusiones
para no desilusionarme
y andar esperando con esperanza.
A lo mejor algo arrepentido
de acomodarme en tu latido
como un triste mendigo.
Aunque sea ahora demasiado tarde
y ande equivocando ilusiones
mientras que un tal vez o un quizás o un a lo mejor
no alcancen ya
para mentir esta locura
de querer volver a tocar
los besos que olvidamos dar.