Von Lioncourt
Poeta recién llegado
De no verte se me han secado los ojos,
convirtiéndose en un par de piedras
frías, endurecidas por el viento
carcomidas por el golpe de los días.
De no verte se me ha quebrado la sonrisa,
yaciendo las astillas de mis labios en el suelo,
evocando yo tus besos esperando
que la voz no desfallezca.
De no verte se me ha hecho de noche
deambulando en las calles borrascosas
de mi alma obnubilada por tu eclipse,
donde todo es tener nada.
De no verte la paciencia que presumo sostener
se me ha evaporado al sosiego,
me trastorna en vez de confortarme,
pusilánime me ha hecho, enmascarando la verdad.
De no verte, de no verte...
me hecho en brazos de un lamento,
ya no lloro, ya no espero...
De no verte te he olvidado, doblegando al amor, inhumando al corazón..
convirtiéndose en un par de piedras
frías, endurecidas por el viento
carcomidas por el golpe de los días.
De no verte se me ha quebrado la sonrisa,
yaciendo las astillas de mis labios en el suelo,
evocando yo tus besos esperando
que la voz no desfallezca.
De no verte se me ha hecho de noche
deambulando en las calles borrascosas
de mi alma obnubilada por tu eclipse,
donde todo es tener nada.
De no verte la paciencia que presumo sostener
se me ha evaporado al sosiego,
me trastorna en vez de confortarme,
pusilánime me ha hecho, enmascarando la verdad.
De no verte, de no verte...
me hecho en brazos de un lamento,
ya no lloro, ya no espero...
De no verte te he olvidado, doblegando al amor, inhumando al corazón..
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