Prólogo:
Con este escrito pretendo recuperar una parte mi historia como miembro de Mundo Poesía. Estrictamente hablando no se trata de un Tensón. Pero la popularidad que, en su día, adquirieron las Memorias del Tamboura -y después de varios años de obligado silencio- me ha motivado para tratar de conseguir que El Tamboura no se quede en el olvido. Se trata de seguir la saga iniciada tiempo atrás. Siempre con estructuras clásicas. Un fuerte abrazo de CHU.
REGRESO AL TAMBOURA
-¿Será verdad o ficción?
-¿No es quien entra el Presidente?
-¡Pon de vino un recipiente,
con algo de salchichón!
-¡No doy crédito a mis ojos!
-Muy buenas noches amigos.
-¿Quedarán pasas con higos?
-Lo que tienes son antojos.
-Te notamos a faltar.
-Al final he regresado.
-¿Por qué mundos has andado,
si no es mucho preguntar?
-Os lo contaré después,
si me dejáis explicarme,
antes quiero solazarme
con un queso bien francés.
-¿Es un francés lo que quieres,
o es a la moza del tanga?
-Si la moza se remanga
no tendremos menesteres.
-¿Menesteres para qué?
-Para gozar de la moza.
-Está fregando la loza:
Feligrés de poca Fe.
-Hola Carmiña ¿qué tal?
-¿De nuevo tú por aquí?
-Tu perfume es de alhelí,
mas te sobra el delantal.
-Esta hermosa mesonera
sigue igual de descarada.
-Sirve un poco de empanada.
-Y de beber un Ribera.
-¿Os parece que escribamos
un soneto superior?
-Tras comer será mejor.
-Y tras beber, no digamos.
(Se sientan a disfrutar
de los manjares servidos
y después -algo bebidos-
comienzan a redactar)
-Ha quedado muy certero
este mágico soneto.
-Hay un fallo en un cuarteto.
-¡Que llamen pronto al loquero!
(El Ribera que inspiraba
hizo estragos en las rimas,
y entre mesas y tarimas
el recitar comenzaba)
SONETO
Con el tanga de la moza por bandera,
lujurioso por gozar de sus pitones,
encontré que las torrijas con piñones
son mejores que las carnes de primera.
Nuestra hermosa y reluciente camarera,
tal destreza manifiesta en los fogones
que nos colma de felices digestiones
a pesar de la bebida chapucera.
¡Qué alegría me produce que el amigo,
tan gallardo y como siempre tan canalla,
me regale con el tinto que persigo!
La empanada de sardinas y caballa
y los muros del Tamboura son testigo
de que solo componemos con morralla.
EPILOGO
Y volviendo hacia la moza su mirada
escondiendo sus cogorzas en secreto
decidieron que esta birria de soneto
era solo una patética burrada.
--..--
Vicente Moret
Con este escrito pretendo recuperar una parte mi historia como miembro de Mundo Poesía. Estrictamente hablando no se trata de un Tensón. Pero la popularidad que, en su día, adquirieron las Memorias del Tamboura -y después de varios años de obligado silencio- me ha motivado para tratar de conseguir que El Tamboura no se quede en el olvido. Se trata de seguir la saga iniciada tiempo atrás. Siempre con estructuras clásicas. Un fuerte abrazo de CHU.
REGRESO AL TAMBOURA
-¿Será verdad o ficción?
-¿No es quien entra el Presidente?
-¡Pon de vino un recipiente,
con algo de salchichón!
-¡No doy crédito a mis ojos!
-Muy buenas noches amigos.
-¿Quedarán pasas con higos?
-Lo que tienes son antojos.
-Te notamos a faltar.
-Al final he regresado.
-¿Por qué mundos has andado,
si no es mucho preguntar?
-Os lo contaré después,
si me dejáis explicarme,
antes quiero solazarme
con un queso bien francés.
-¿Es un francés lo que quieres,
o es a la moza del tanga?
-Si la moza se remanga
no tendremos menesteres.
-¿Menesteres para qué?
-Para gozar de la moza.
-Está fregando la loza:
Feligrés de poca Fe.
-Hola Carmiña ¿qué tal?
-¿De nuevo tú por aquí?
-Tu perfume es de alhelí,
mas te sobra el delantal.
-Esta hermosa mesonera
sigue igual de descarada.
-Sirve un poco de empanada.
-Y de beber un Ribera.
-¿Os parece que escribamos
un soneto superior?
-Tras comer será mejor.
-Y tras beber, no digamos.
(Se sientan a disfrutar
de los manjares servidos
y después -algo bebidos-
comienzan a redactar)
-Ha quedado muy certero
este mágico soneto.
-Hay un fallo en un cuarteto.
-¡Que llamen pronto al loquero!
(El Ribera que inspiraba
hizo estragos en las rimas,
y entre mesas y tarimas
el recitar comenzaba)
SONETO
Con el tanga de la moza por bandera,
lujurioso por gozar de sus pitones,
encontré que las torrijas con piñones
son mejores que las carnes de primera.
Nuestra hermosa y reluciente camarera,
tal destreza manifiesta en los fogones
que nos colma de felices digestiones
a pesar de la bebida chapucera.
¡Qué alegría me produce que el amigo,
tan gallardo y como siempre tan canalla,
me regale con el tinto que persigo!
La empanada de sardinas y caballa
y los muros del Tamboura son testigo
de que solo componemos con morralla.
EPILOGO
Y volviendo hacia la moza su mirada
escondiendo sus cogorzas en secreto
decidieron que esta birria de soneto
era solo una patética burrada.
--..--
Vicente Moret