De nuevo, en Madrid

Meigo

Poeta Reconocido
Madrid me está perdiendo,
Quedan cinco minutos
para que un “cercanías”
te alce sobre el subsuelo,
casi como una reina,
al soportal de asfalto
y su calor transeúnte.

Sólo cuatro minutos
y me detengo frente
al nido de cartones
que un viejo ruiseñor
construyó como casa,
como una tumba pública
que se afianza en la sombra
de un gigante de mármol.

Tres, y ya me he perdido.
Sin caras conocidas,
sin prisa necesaria,
sin huellas, sin zapatos,
sin ritmo regular.
Con la arritmia frenética
de muertos despertados
por la trepanación
sobre sus ataúdes.

Dos y he tenido suerte,
he visto una paloma.
¡Ve altiva hacia la plaza
y yo te seguiré,
saltando los gigantes,
saltando sobre el mármol,
inventando el camino
que sugieren los toldos!

Un minuto tardío.
La estrella que seguí
ya forma firmamento
en la plaza inicial
donde quise encontrarme
con alguna palabra que
a mí se dirigiera
entre tanto susurro.
Un minuto tardío
para ser encontrada.

Deja que entre el bullicio
te busque con los labios.
 
Quedan cinco minutos sin camino,
cuatro de agonía y triste nido,
tres de fe y bostezo,
dos de piedra larga,
un minuto tardío,
no llegaré jamás a besarla.

Curioso tema Meigo,
apoyándote en la fuerza del ritmo transeúnte.
Entre el bullicio de sonidos,
una palabra sobresale de entre las cabezas.
Sé que será tuya.
 
Madrid me está perdiendo,
Quedan cinco minutos
para que un “cercanías”
te alce sobre el subsuelo,
casi como una reina,
al soportal de asfalto
y su calor transeúnte.

Sólo cuatro minutos
y me detengo frente
al nido de cartones
que un viejo ruiseñor
construyó como casa,
como una tumba pública
que se afianza en la sombra
de un gigante de mármol.

Tres, y ya me he perdido.
Sin caras conocidas,
sin prisa necesaria,
sin huellas, sin zapatos,
sin ritmo regular.
Con la arritmia frenética
de muertos despertados
por la trepanación
sobre sus ataúdes.

Dos y he tenido suerte,
he visto una paloma.
¡Ve altiva hacia la plaza
y yo te seguiré,
saltando los gigantes,
saltando sobre el mármol,
inventando el camino
que sugieren los toldos!

Un minuto tardío.
La estrella que seguí
ya forma firmamento
en la plaza inicial
donde quise encontrarme
con alguna palabra que
a mí se dirigiera
entre tanto susurro.
Un minuto tardío
para ser encontrada.

Deja que entre el bullicio
te busque con los labios.


Muy orginal, Meigo. Felicidades.
Un abrazo.
 
Cada vez que leo Madrid me lanzo como una posesa... como ya dijeron ahí arriba, original, original... te me cuidas, trovador de mi ciudad. Un besote gordo.
 
A mi Madrid me pierde y tu poema me ha encantado. Te sigo, tan originales letras harán de ti un gran poeta, tienes mucho camino por delante, mil besos:)
 
Has retratado uno de los momentos más aburridos de mi día a día,
y lo has hecho hasta bonito.
A mí Madrid también me está perdiendo...
Sobre todo el tiempo.
La cantidad de tiempo que se pierde en los trenes y los buses.
Un abrazo yogurín, muy bueno.
 
Cuando quieras ver palomas o te canses de mirar los nanosegundos, vente para abajo, que aquí no hay tantas prisas.

Genia, Meiguiño, sencillamente genial.

Un beso
 
Madrid, es tremendo. En él puede pasar de todo: Es la gran puta, pero también es la novia enamorada de la vida. Es enorme y distante y aveces, cercano y conocido, en Madrid uno puede perderse o encontrarse en menos de cinco minutos.

Interesante poema, Meigo, un placer leerte.

Un saludo

Luis



 
Muero lentamente
Al ritmo de las manececillas del reloj
De suspiros y de bocas cansado está mi corazón
Romance de negras palomas, que sólo dura un minuto, tal vez dos
Ilusiones rotas de ventas por tres minutos de sonrisas muertas sin son.
Duro es el invierno de Madrid ensoñado, bajo el anillo que rueda en las
blancas nieves de dientes de león.

Excelente ritmo de versos......

Saludos Rose
 
Meigo... este poema lo tiene todo para triunfar... calidad de imágenes, contenido envolvente (parece que hablo de una T.V juju), y una consecución de estrofas expuestas de un modo tan claro y original que otorga al poema movimiento y frescura.
Ha sido un placer... como siempre.. pero de esta vuelta por triplicado.
Un besazo.
 
Gracias ojos-verdes. Yo tengo puestos estos ojos-azules es tus versos.

Un besazo.
 
Gracias almacautiva. Te pierdes, pero a veces me he dejado perder. Por eso aprovecho los viajes en metro para leer o para escribir, muchos de mis poemas empiezan entre vagones.

Un besazo.
 
Gracias Ana. No dudaré en ir para allá cuando tengo un poco más de independencia, sólo un poquito más.

Un besazo.
 
Hola Luis. Tienes razón, es muy grande pero se puede conocer entero, todos los rincones.

Un abrazo.
 
Gracias Ana. ¡Y todo eso gratis! ¡y en cómodos plazos! Ya que se puede leer en cinco tardes. Y además un beso de regalo por cada persona que me comente.

Un besazo.
 
Gracias azul. Es curioso, el primer verso que hice fue el último.

Un besazo.
 
Muchas gracias Ciela, lo debía porque conocer Buenos Aires a base de poesía es maravilloso.

Un besazo.
 

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