Estacado
Poeta fiel al portal
DE NUEVO 04/04/06
El recordarte en mis tiempos de agonía
me hace perderme en mis pensamientos.
El verte de nuevo,
una vez más de tan cerca,
me deprime en cada centímetro de mi cuerpo.
Muy adentro de mi alma,
y más adentro de la tuya,
sé que está hospedado,
el amor que alguna vez, quizás,
existió de mil maneras.
Sé que me has extrañado,
y aunque intentes ocultarlo,
tu mirada me indicaba otras cosas.
Junto con ese abrazo que me diste,
percibí más de un sentimiento sin barreras,
lo negaste rotundamente,
pero no te has preguntado,
¿Por qué tuvimos que reencontrarnos después de tanto tiempo?
Una vez más me intentaste manipular
pero esta vez no se suscitó para nada,
me contaste de tu nuevo amor,
y que muy mal te había pagado.
Tú conmigo lo tenías todo en absoluto,
y te daba todo aquello que pedías.
Fui muy fiel y muy sincero,
mientras tú eras maldita y desgraciada
con mi pobre alma en pena,
y tú disfrutabas de lo que yo ni siquiera ya tenía.
Solamente te has ganado,
mi odio, mi coraje, mi enojo y mi rencor.
Pase lo que pase,
mi corazón no te ha perdonado,
y aunque yo me encuentre muerto o moribundo,
no recibirás de mi parte el perdón que en un futuro,
Sé que vas a venir a pedirme. . . . .
El recordarte en mis tiempos de agonía
me hace perderme en mis pensamientos.
El verte de nuevo,
una vez más de tan cerca,
me deprime en cada centímetro de mi cuerpo.
Muy adentro de mi alma,
y más adentro de la tuya,
sé que está hospedado,
el amor que alguna vez, quizás,
existió de mil maneras.
Sé que me has extrañado,
y aunque intentes ocultarlo,
tu mirada me indicaba otras cosas.
Junto con ese abrazo que me diste,
percibí más de un sentimiento sin barreras,
lo negaste rotundamente,
pero no te has preguntado,
¿Por qué tuvimos que reencontrarnos después de tanto tiempo?
Una vez más me intentaste manipular
pero esta vez no se suscitó para nada,
me contaste de tu nuevo amor,
y que muy mal te había pagado.
Tú conmigo lo tenías todo en absoluto,
y te daba todo aquello que pedías.
Fui muy fiel y muy sincero,
mientras tú eras maldita y desgraciada
con mi pobre alma en pena,
y tú disfrutabas de lo que yo ni siquiera ya tenía.
Solamente te has ganado,
mi odio, mi coraje, mi enojo y mi rencor.
Pase lo que pase,
mi corazón no te ha perdonado,
y aunque yo me encuentre muerto o moribundo,
no recibirás de mi parte el perdón que en un futuro,
Sé que vas a venir a pedirme. . . . .