iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me está invadiendo una agonía
¿sabes?, por tu cuerpo.
Un escalofrío recorre mis vértebras
hurgando tus recuerdos.
Batiendo los rescoldos
de este amor incierto,
de la pasión más dolorosa
que ha aterido mi cuerpo.
La imagen de tu mirada
de bordes vertiginosos
me trae mareos.
¿Cuándo tus labios volverán
a tatuarme de besos?
Yo misma deseo que nunca,
porque me esta atenazando la duda
y acudiendo de nuevo los suspiros,
y lloviéndome de nuevo la amargura
en estos ojos resecos.
La soledad salada
que enmarca cada uno de los momentos
en que tendida, con el vientre al viento
te nombre Odio, y te llamé Vida
me dijo al oído que parara,
que dejara tu inminencia furtiva,
porque fue Dolor lo único cierto
en tu escape de mí, en la huída.
Y a pesar del castigo autoimpuesto,
y que el Demonio con su gran sabiduría
me arrancó de las entrañas al engrendo
de tus escasas miradas y caídas,
aún así me lleno los ojos
con los vidrios ardientes que lastiman
que te nombran, te refractan en mis noches
pasadas en la telaraña de los cuerpos
que con brazos y labios me cautivan.