Fue cuando el canto
coleccionó las semillas,
aquellas que caían
de las voces del cielo.
Fue cuando las manos
se juntaron siendo cuerdas;
lazos para el torpe,
y evitar quebrar sus piernas.
Cuando cien colchas de infinito
cubrieron la tierra,
para limpiar la antipatía,
la atmósfera, de lágrimas.
Fue cuando llegaste,
y el festín ardía,
de dolores y mesas vacías.
Y en tus fuerzas de luz y alegría,
llenaste de olores y platos frescos;
cuando nadie se sentó
en tu asiento;
cuando los manjares tuyos
se sumaron al paisaje santo.
Tus cabellos desafiando al viento;
y tu ser sereno,
oloroso y satisfecho.
coleccionó las semillas,
aquellas que caían
de las voces del cielo.
Fue cuando las manos
se juntaron siendo cuerdas;
lazos para el torpe,
y evitar quebrar sus piernas.
Cuando cien colchas de infinito
cubrieron la tierra,
para limpiar la antipatía,
la atmósfera, de lágrimas.
Fue cuando llegaste,
y el festín ardía,
de dolores y mesas vacías.
Y en tus fuerzas de luz y alegría,
llenaste de olores y platos frescos;
cuando nadie se sentó
en tu asiento;
cuando los manjares tuyos
se sumaron al paisaje santo.
Tus cabellos desafiando al viento;
y tu ser sereno,
oloroso y satisfecho.