Alan Cuadrado
Poeta fiel al portal
He venido sin rumbo a dejarte,
en un pañuelo mojado se han borrado las letras de tinta ancestral,
he venido a traicionarte a derrumbar las trampas,
los límites, los confines de esta naturaleza muerta y si,
he venido a entregarte, con esta desesperación ingenua,
hermosa, voraz, frívola, de corta y diminuta conciencia,
atrapado en la trampa del gran hilo que tiende mi evolución,
reloj de arena, grandioso y gentil señor.
Perse aquí de nuevo sosteniendo la flacidez y lo absurdo,
todos los reinos se caen, todo posee fragilidad,
En medio de la pandemia y los cisnes negros, he venido a mentirte,
que todo estará bien, he venido a susurrarte que vamos por buen camino,
He venido a decirte que te amo, que no estás solo,
que efectivamente te aman y que me ames a más no poder,
pero estás en la soledad más inmensa posible,
en el rincón más oscuro del firmamento,
mis ojos sólo pueden ver la locura,
el misterio que hay entre una estrella y otra,
y de paso que esta tierra hijo mío, nos va a sorprender.
en un pañuelo mojado se han borrado las letras de tinta ancestral,
he venido a traicionarte a derrumbar las trampas,
los límites, los confines de esta naturaleza muerta y si,
he venido a entregarte, con esta desesperación ingenua,
hermosa, voraz, frívola, de corta y diminuta conciencia,
atrapado en la trampa del gran hilo que tiende mi evolución,
reloj de arena, grandioso y gentil señor.
Perse aquí de nuevo sosteniendo la flacidez y lo absurdo,
todos los reinos se caen, todo posee fragilidad,
En medio de la pandemia y los cisnes negros, he venido a mentirte,
que todo estará bien, he venido a susurrarte que vamos por buen camino,
He venido a decirte que te amo, que no estás solo,
que efectivamente te aman y que me ames a más no poder,
pero estás en la soledad más inmensa posible,
en el rincón más oscuro del firmamento,
mis ojos sólo pueden ver la locura,
el misterio que hay entre una estrella y otra,
y de paso que esta tierra hijo mío, nos va a sorprender.