Mharos
Poeta recién llegado
Aquí me encuentro, sola conmigo misma, en la intimidad de mí ser.
Me invade la tristeza, mil dagas afiladas en mi garganta se encuentran
Prestas a traspasar en el más mínimo intento de tan solo respirar.
Esa tristeza se llama TU!
Se llama tu nombre, huele a tu perfume, se siente como tus profundos
Ojos verdes Natura mirando a los míos marrón Tierra que se
Pierden juntos formando bosques de desenfrenada pasión y amor.
Es también tu cuerpo hermoso, fuerte, blanco, casi transparente
Que se desvanece junto a el mío .sudoroso, encarnado en
Explosión de alegrías por despertar lo que moribundo
Yacía entre tumbas dormido.
Esa tristeza tiene nombre de adiós,
De dolor, de saber que existe un olvido obligado
Porque recordarte es perderme en un viaje sin retorno,
Sin retorno al nunca jamás, al nunca jamás que se despide
De las esperanzas de un vivir contigo junto a ti.
Mi alma es tan libre como la tuya, si es de un vivir intenso,
Que se da permisos para aventurarse a las emociones
Más intensas que llegan.
Pero también mi alma desea estar, permanecer y ser de un alma
Que no por ser libre vaya por el mundo sin rumbo fijo, sin un
Puerto al que pueda llagar para sentir seguridad.
Nunca me espere tu llegada!
Mucho menos espere tu partida
Y mucho menos que sería yo
Quién decidiera verte partir.
Ojala de piedra fuera, de piedra pero solo por un instante.
Porque no me perdonaría dejar de sentir lo
Maravilloso que se siente al evocar en mis recuerdos
Lo Hermoso que viví junto a esos ojos verdes.
Mharos
Me invade la tristeza, mil dagas afiladas en mi garganta se encuentran
Prestas a traspasar en el más mínimo intento de tan solo respirar.
Esa tristeza se llama TU!
Se llama tu nombre, huele a tu perfume, se siente como tus profundos
Ojos verdes Natura mirando a los míos marrón Tierra que se
Pierden juntos formando bosques de desenfrenada pasión y amor.
Es también tu cuerpo hermoso, fuerte, blanco, casi transparente
Que se desvanece junto a el mío .sudoroso, encarnado en
Explosión de alegrías por despertar lo que moribundo
Yacía entre tumbas dormido.
Esa tristeza tiene nombre de adiós,
De dolor, de saber que existe un olvido obligado
Porque recordarte es perderme en un viaje sin retorno,
Sin retorno al nunca jamás, al nunca jamás que se despide
De las esperanzas de un vivir contigo junto a ti.
Mi alma es tan libre como la tuya, si es de un vivir intenso,
Que se da permisos para aventurarse a las emociones
Más intensas que llegan.
Pero también mi alma desea estar, permanecer y ser de un alma
Que no por ser libre vaya por el mundo sin rumbo fijo, sin un
Puerto al que pueda llagar para sentir seguridad.
Nunca me espere tu llegada!
Mucho menos espere tu partida
Y mucho menos que sería yo
Quién decidiera verte partir.
Ojala de piedra fuera, de piedra pero solo por un instante.
Porque no me perdonaría dejar de sentir lo
Maravilloso que se siente al evocar en mis recuerdos
Lo Hermoso que viví junto a esos ojos verdes.
Mharos
:: Dany.
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