yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Retiro del poeta
Extasiado por las rimas tan hermosas
Con que algunos poetas veneran a sus musas,
Llegue hasta la casa de la propia
Y apenas del umbral asomaba su cabeza
Estas palabras recite con elocuencia:
oh musa amada, Afrodita de mística belleza,
Deidad alabastrina y espigada, canoro cenzontle,
Consuelo a mis desvelos solitarios
No bien acababa la última ese
Cuando azorada y boquiabierta
Volvió de su casa los dinteles
Y al grito de ¡papá, saca el machete!
Puso en mi cara su manita
Con fuerza digna de un fuete,
Gritando a voz en cuello que era un raro,
Un majadero venido no sé yo de cual infierno,
Que si ella sus amores me había dado,
En este instante mismo me destierra
De su vida, de su Facebook y del teléfono.
Por más que buscaba formas de explicarle
Lo dulce y delicado de mi canto
A cada explicación más gritos daba,
Zopencoburrovuelvetealinfierno,
Estando en situación desesperada
Y teniendo a su padre a nuestro lado
(Que si bien no encontró machete,
Si un arma, de cañón negro y alargado)
Decidí dejar yo lo valiente, lo místico,
Lo poeta apasionado
Y poniendo pies en polvorosa,
Llegue hasta esta casa en donde escribo,
Pensando estar a salvo de mi amada,
De su padre y la pistola.
Tomo papel y lápiz y redacto
Mi firme renuncia a ser poeta.
Ya buscare oficio menos peligroso:
Torero, soldado de la legión extranjera
O de mucho equilibrista en algún circo.
Extasiado por las rimas tan hermosas
Con que algunos poetas veneran a sus musas,
Llegue hasta la casa de la propia
Y apenas del umbral asomaba su cabeza
Estas palabras recite con elocuencia:
oh musa amada, Afrodita de mística belleza,
Deidad alabastrina y espigada, canoro cenzontle,
Consuelo a mis desvelos solitarios
No bien acababa la última ese
Cuando azorada y boquiabierta
Volvió de su casa los dinteles
Y al grito de ¡papá, saca el machete!
Puso en mi cara su manita
Con fuerza digna de un fuete,
Gritando a voz en cuello que era un raro,
Un majadero venido no sé yo de cual infierno,
Que si ella sus amores me había dado,
En este instante mismo me destierra
De su vida, de su Facebook y del teléfono.
Por más que buscaba formas de explicarle
Lo dulce y delicado de mi canto
A cada explicación más gritos daba,
Zopencoburrovuelvetealinfierno,
Estando en situación desesperada
Y teniendo a su padre a nuestro lado
(Que si bien no encontró machete,
Si un arma, de cañón negro y alargado)
Decidí dejar yo lo valiente, lo místico,
Lo poeta apasionado
Y poniendo pies en polvorosa,
Llegue hasta esta casa en donde escribo,
Pensando estar a salvo de mi amada,
De su padre y la pistola.
Tomo papel y lápiz y redacto
Mi firme renuncia a ser poeta.
Ya buscare oficio menos peligroso:
Torero, soldado de la legión extranjera
O de mucho equilibrista en algún circo.
Última edición: