De pronto despertamos
en la fragilidad de nuestro afecto,
en el desequilibrio del sonido
que no acompasa todos los volúmenes
en el vaivén eléctrico en el que desprendemos
el escenario de la piel mojada.
Tu aroma me buscó
en mi olfato perdido
y encontró la respuesta del otoño
cuando incluso la carne se suaviza
en la dulce caída del perfume.
Y desertaron de mis ojos grises
la quietud soberana del crepúsculo
y la complicidad del horizonte
callado donde el agua no volvía
a la inicial que empieza una palabra
y se queda estancada en el origen
sonoro, en el bautismo de tu significado.
en la fragilidad de nuestro afecto,
en el desequilibrio del sonido
que no acompasa todos los volúmenes
en el vaivén eléctrico en el que desprendemos
el escenario de la piel mojada.
Tu aroma me buscó
en mi olfato perdido
y encontró la respuesta del otoño
cuando incluso la carne se suaviza
en la dulce caída del perfume.
Y desertaron de mis ojos grises
la quietud soberana del crepúsculo
y la complicidad del horizonte
callado donde el agua no volvía
a la inicial que empieza una palabra
y se queda estancada en el origen
sonoro, en el bautismo de tu significado.