Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
De pronto la luz y el tiempo se fueron,
se fueron dejando un cuerpo vacío,
la vida se marchó dejando el frío
y el verso y la canción también murieron.
De pronto la voz y el sol sucumbieron
-ganó fatalidad el torvo hastío-
de pronto se pudrió el hermoso río
y el vino y la pasión se corrompieron.
Fue tanta la oscuridad que los ojos
partieron hacia un lejano pasado,
cegados por senderos de rastrojos.
La noche cubrió difunta al finado...
Y el tiempo volvió su carne despojos...
Y el hueso se hizo polvo sepultado.
se fueron dejando un cuerpo vacío,
la vida se marchó dejando el frío
y el verso y la canción también murieron.
De pronto la voz y el sol sucumbieron
-ganó fatalidad el torvo hastío-
de pronto se pudrió el hermoso río
y el vino y la pasión se corrompieron.
Fue tanta la oscuridad que los ojos
partieron hacia un lejano pasado,
cegados por senderos de rastrojos.
La noche cubrió difunta al finado...
Y el tiempo volvió su carne despojos...
Y el hueso se hizo polvo sepultado.