Camy
Camelia Miranda
Ante la mirada de quien escudriña,
una hoja,
casi sin vida;
pues no llena el criterio selectivo
del lector cuidadoso,
muy elevado,
cuando ensalza pálido
los pasos de un desconocido
y desestimado,
si se requiere sin mucho podio
el mínimo consuelo de servir.
Sí,
un mero papel que cuenta una historia,
de caminos entre libros,
cuestionamientos
y un final arropando objetivos.
Una fuente,
eso sí,
de insomnio, horas de café,
frustración y cientos de intentos,
fallidos, agrestes, célebres,
que un buen día coronaron tantos horarios
y la insistencia de una meta.
Todo reunido en una cubierta
con el escenario iluso,
que llena un par de pliegos
y una tremenda sonrisa
con el atavío correspondiente,
para presentar tan ilustre recuento.
Y tras cada actualización,
una manada lo logra,
otras,
en la sala de espera del mail.
Atent0(a)s a que llueva la respuesta….
Muy quedo,
El CV