De regalos y robos

Gustavo Arroyo

Poeta asiduo al portal
Aún hoy,
después que muchas hojas han caído
de los almendros y los calendarios,
no logro cuantificar
con mi ábaco de interrogantes,
qué fue lo que te regalé
y qué fue lo que me robaste.

Juraría que te regalé
las alhajas de mi inocencia,
envueltas en mis mejores años,
adornadas con sexo de urgencia.

También inventarío como regalo
las golondrinas de mi aventura,
que volaron en cielos altos y bajos
pero siempre con ánimo de soltura.

Creo que me robaste, además de un pasaporte
lleno de deseos de identidad,
un puñado de pretextos y mentiras
donde escondía mi inseguridad.

Sé que te regalé mis intenciones
las más simples, las más humanas,
las más absurdas, las más vacías,
las más reales, las más mundanas.

En cambio,
me robaste la exposición temporal
que se exhibía en el museo de mi juventud,
ésa que no era de gusto general,
construida con sueños, no con aptitud.

Indiferentemente,
lo que te regalé y lo que me robaste
ya no es parte de mí,
desde aquella mañana de abril
en que sin avisar te marchaste.

-G. Arroyo, 19/Abr./2011-
 
Que bonito seria si no se hubiera ido. Pero al final con seguridad su perdida sera en tu vida una prueba superada. Estrellas a tu cielo y muchos saludos. (Este mensaje no lleva acentos porque el teclado de mi compu esta en ingles). Gracias.
 
Aún hoy,
después que muchas hojas han caído
de los almendros y los calendarios,
no logro cuantificar
con mi ábaco de interrogantes,
qué fue lo que te regalé
y qué fue lo que me robaste.

Juraría que te regalé
las alhajas de mi inocencia,
envueltas en mis mejores años,
adornadas con sexo de urgencia.

También inventarío como regalo
las golondrinas de mi aventura,
que volaron en cielos altos y bajos
pero siempre con ánimo de soltura.

Creo que me robaste, además de un pasaporte
lleno de deseos de identidad,
un puñado de pretextos y mentiras
donde escondía mi inseguridad.

Sé que te regalé mis intenciones
las más simples, las más humanas,
las más absurdas, las más vacías,
las más reales, las más mundanas.

En cambio,
me robaste la exposición temporal
que se exhibía en el museo de mi juventud,
ésa que no era de gusto general,
construida con sueños, no con aptitud.

Indiferentemente,
lo que te regalé y lo que me robaste
ya no es parte de mí,
desde aquella mañana de abril
en que sin avisar te marchaste.

-G. Arroyo, 19/Abr./2011-

La vida misma.

Bellísimas líneas -G. Arroyo, intensas y francas –igual la tristeza que dejó esa mañana.

Un abrazo.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba