Miriam Camelo
Poeta recién llegado
Viernes de abril,
se empinan por las paredes, el fulgor de las callejas
y el silencio se mortifica por pisadas en rezago.
En sandalias de frío y vestida de distancias
la media noche toca a la puerta,
me saluda en lenguaje de insomnios
y en murmullos inocentes,
los ojos hablan y opinan, no se honra la nostalgia
y vitorean los reflejos
que bailan entre mis dedos.
En mis letras, hay disonancia
la primavera de su risa, se retrae en los renglones
y las olas de su carcajada
avizoran otras cuartillas,
se ahoga el pez, en mi costado izquierdo,
no navega más en el color de la poesía
y el sonido de su mar
se disipa entre mis huesos.
Soy tierra y pierdo el aroma
el verde trigo de su mirada, madura en otras cosechas
y tres calendaros de versos se riegan por el suelo,
arietes de palabras, hojas preñadas de sueños
regresan a mi piélago,
a los eneros de mi patria.
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