RocoValent
Poeta recién llegado
Señalabas el cielo como pidiendo permiso,
viaje fugaz frenaba a tu existencia
yendo acelerado a reunirte con los tuyos,
seres queridos que tomaron la delantera.
Se acortaban las distancias,
renunciaste al continuar,
las ganas de aferrarte
se comenzaron a alejar,
llegó el momento para qué alargarlo?
ya para qué? te preguntaste,
mientras se desvanecía tu estadía
hablándote de frente nos referías,
que definitivamente ya morir querías.
Dándolo por vencido al respiro,
punto final a la infame agonía le pusiste,
sin marcar el compás y muy descompensado,
esa noche a tu inexplicable corazón detuviste.
Tus párpados inertes vieron la eternidad
cuando poco a poco tu voz dejó de cantar,
escuchándose a lo lejos el tocar de una guitarra,
te la tenían reservada, era de cuerdas celestiales.
Antes de volar rumbo al paraíso,
hiciste un alto poco adelantado,
recorriendo todos los rincones de tu vida,
buscabas recuerdos y abrazos de despedida,
con paseo rápido por lugares favoritos
donde tus amados peces se hacen a la mar
y se asientan a silbar cientos de pájaros.
Paso inmediato le diste al ocaso,
eligiendo Domingo y de los especiales,
inicio de Semana Santa, era Marzo dieciséis,
fecha de júbilo para entrar al palacio de cristal,
como queriéndonos decir que estemos alegres,
que el sueño es real, que estás con Dios celebrando.
Entre lo blanco y sereno desde ahora reposas,
formas parte de lo perfecto, del amor absoluto,
tu nombre ya consta en la lista de invitados,
de la majestuosa e infinita fiesta de ángeles,
del aquel sonar de violines que ondulan a las nubes.
De este mundo sin darte cuenta emigraste,
una visita divina tu libro cerró,
subiéndote a abrir el gran portón,
lo anunciaron cerca de la medianoche,
nos creímos estábamos preparados,
pero el río de lágrimas se desbordó,
tomando tú el inconcebible puente
que te llevaría de regreso al horizonte.
16/04/08
© All rights reserved
A Luis Felipe Villalva Hernández, mi Padre.
Aunque pensemos que todo terminó, fue sólo tu lucha terrenal más la parte temporal del ser, que sufrieron una variable
Siempre será un evento discontinuo, sin embargo, el comienzo a lo imperecedero.
viaje fugaz frenaba a tu existencia
yendo acelerado a reunirte con los tuyos,
seres queridos que tomaron la delantera.
Se acortaban las distancias,
renunciaste al continuar,
las ganas de aferrarte
se comenzaron a alejar,
llegó el momento para qué alargarlo?
ya para qué? te preguntaste,
mientras se desvanecía tu estadía
hablándote de frente nos referías,
que definitivamente ya morir querías.
Dándolo por vencido al respiro,
punto final a la infame agonía le pusiste,
sin marcar el compás y muy descompensado,
esa noche a tu inexplicable corazón detuviste.
Tus párpados inertes vieron la eternidad
cuando poco a poco tu voz dejó de cantar,
escuchándose a lo lejos el tocar de una guitarra,
te la tenían reservada, era de cuerdas celestiales.
Antes de volar rumbo al paraíso,
hiciste un alto poco adelantado,
recorriendo todos los rincones de tu vida,
buscabas recuerdos y abrazos de despedida,
con paseo rápido por lugares favoritos
donde tus amados peces se hacen a la mar
y se asientan a silbar cientos de pájaros.
Paso inmediato le diste al ocaso,
eligiendo Domingo y de los especiales,
inicio de Semana Santa, era Marzo dieciséis,
fecha de júbilo para entrar al palacio de cristal,
como queriéndonos decir que estemos alegres,
que el sueño es real, que estás con Dios celebrando.
Entre lo blanco y sereno desde ahora reposas,
formas parte de lo perfecto, del amor absoluto,
tu nombre ya consta en la lista de invitados,
de la majestuosa e infinita fiesta de ángeles,
del aquel sonar de violines que ondulan a las nubes.
De este mundo sin darte cuenta emigraste,
una visita divina tu libro cerró,
subiéndote a abrir el gran portón,
lo anunciaron cerca de la medianoche,
nos creímos estábamos preparados,
pero el río de lágrimas se desbordó,
tomando tú el inconcebible puente
que te llevaría de regreso al horizonte.
16/04/08
© All rights reserved
A Luis Felipe Villalva Hernández, mi Padre.
Aunque pensemos que todo terminó, fue sólo tu lucha terrenal más la parte temporal del ser, que sufrieron una variable
Siempre será un evento discontinuo, sin embargo, el comienzo a lo imperecedero.