De todas la mujeres que hay en mí,
yo quise regalarte la mejor.
El llanto incontenible que hubo en ti,
se convirtió también en mi dolor.
Por toda las lealtades que te di
¿cómo iba a imaginar tanto rencor?
de todas las mujeres que hay en mí
tocó a tu puerta,amigo, la mejor.
A veces me pregunto ¿no te empapa,
la lluvia de los sueños que sembraste?
¿Cómo es que la ternura no te atrapa
de pronto el corazón y lo deshiela,
que no guarde tu verso ni una estela
de aquello que alguna vez amaste?