pablo7972
Poeta que considera el portal su segunda casa
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De todas las brisas que pudieran herirme
sólo una escogería,
la del brusco giro de tus cabellos
aunque destronara hasta el suelo mis pétalos
como mártires de aquel, mi poema,
aunque llovieran mis ojos a tierra
para hacerla fecunda
de mis iris vencidos por el amor y tu sonrisa,
y así poder verte
y admirarte desde el suelo como anhelo
y recogerte como esponja,
con el blando cojín de mis pupilas
y la húmeda almohada de mi semblante sostenerte,
con la colcha de mis cabellos, si caes, atraparte
cuando te faltara el pulso con que retienes
día a día, acurrucado pero indócil, entre tus labios
el primer aliento que te regaló el Firmamento.
De todas las brisas que pudieran herirme
solo la de tus pestañas al bajar frente a mí
escogería,
esperando que volvieran arriba algún día,
el mismo tiempo en que yo frente a ti,
sin pestañear ni mudar
mis últimas palabras de estantería
espero,
plantadas en abrazo a las tuyas para su abrigo
y bajo el polvo de los meses que las han teñido
en espera bajo los rostros y nucas
de más de cien soles y lunas que han venido
y se han ido por avenidas del ayer
desde donde yo te prometo
seguir exhalando por ti cada nuevo suspiro.
De todas las brisas que pudieran herirme
y quebrarme, lapidarme, lacerarme,
la del aleteo de tus flagelos
escogería,
mientras la rozadura de tu barbilla
desentierra la mía
asida por las sílabas en ecos desde el recuerdo
al micrófono de un móvil ya apagado
que todavía espera
cargando baterías en la despierta noche aterido,
mientras nos presentimos adheridos
a la pared de nuestra fantasía.
Como mi tierra os espera, pétalos vencidos,
a que las hojas de los días
sean llegadas hasta ella, también vencidas
por el mismo sobrevuelo de tu brisa
que a mí me abate y me esparce
donde antes pantano, ahora labradío;
y que al suave aleteo de seda
cobijando el misterio de tus alas enrojecidas
por el celofán de mis mejillas al irisarte
y detenidas en mi pantalla como cárcel
pero movidas por mi pensamiento en alarde,
cobren la vida que yo te ofrezco
al amarte.
Para Betty
De todas las brisas que pudieran herirme
sólo una escogería,
la del brusco giro de tus cabellos
aunque destronara hasta el suelo mis pétalos
como mártires de aquel, mi poema,
aunque llovieran mis ojos a tierra
para hacerla fecunda
de mis iris vencidos por el amor y tu sonrisa,
y así poder verte
y admirarte desde el suelo como anhelo
y recogerte como esponja,
con el blando cojín de mis pupilas
y la húmeda almohada de mi semblante sostenerte,
con la colcha de mis cabellos, si caes, atraparte
cuando te faltara el pulso con que retienes
día a día, acurrucado pero indócil, entre tus labios
el primer aliento que te regaló el Firmamento.
De todas las brisas que pudieran herirme
solo la de tus pestañas al bajar frente a mí
escogería,
esperando que volvieran arriba algún día,
el mismo tiempo en que yo frente a ti,
sin pestañear ni mudar
mis últimas palabras de estantería
espero,
plantadas en abrazo a las tuyas para su abrigo
y bajo el polvo de los meses que las han teñido
en espera bajo los rostros y nucas
de más de cien soles y lunas que han venido
y se han ido por avenidas del ayer
desde donde yo te prometo
seguir exhalando por ti cada nuevo suspiro.
De todas las brisas que pudieran herirme
y quebrarme, lapidarme, lacerarme,
la del aleteo de tus flagelos
escogería,
mientras la rozadura de tu barbilla
desentierra la mía
asida por las sílabas en ecos desde el recuerdo
al micrófono de un móvil ya apagado
que todavía espera
cargando baterías en la despierta noche aterido,
mientras nos presentimos adheridos
a la pared de nuestra fantasía.
Como mi tierra os espera, pétalos vencidos,
a que las hojas de los días
sean llegadas hasta ella, también vencidas
por el mismo sobrevuelo de tu brisa
que a mí me abate y me esparce
donde antes pantano, ahora labradío;
y que al suave aleteo de seda
cobijando el misterio de tus alas enrojecidas
por el celofán de mis mejillas al irisarte
y detenidas en mi pantalla como cárcel
pero movidas por mi pensamiento en alarde,
cobren la vida que yo te ofrezco
al amarte.
Para Betty
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