Cafla
Poeta recién llegado
No me dejes hundida en mis frazadas
para poder sentir la humedad salada,
que cubre mis noches,
que cubre a veces las mañanas, al sentir un vacío
Me vi transformándome en lo que nunca fui,
únicamente como método de defensa,
Recordando todas las cosas que decían y
como las promesas se hacían añicos,
junto con esta tormentosa inseguridad
que va y viene, como una charada.
Los sueños se pusieron absurdos,
con un toque de pesadillas,
los sueños me ponen cautelosa,
me ponen irascible,
entonces entras tú para estropearlo todo,
para hacerme sentir que con todos mejoran las cosas,
excepto para mí,
La ciudad me empieza a sofocar,
comienza a traerme malas memorias,
con una pizca de malas decisiones o situaciones desagradables.
Tanta imaginación, pareciera que ayudara a detener los pensamientos,
y me levanto para respirar en una bolsa de mentiras,
exhalando todo lo malo, todo lo que conlleva.
Enrolle y metí al basurero mis creencias,
y siento que todo lo que yo creía,
estaba completamente errado.
Ahogándome en contradicciones,
en busca de algo que ni yo sé que es, sólo sé lo que no es.
No hay espacios en blanco entre nosotros,
No hay vacíos entre nosotros,
Solo un absurdo cambio de planes,
Y siento tanto que no pudimos compartir lo que planeamos,
la construcción se quedó a medias.
Estás mirándome, estás observando,
te ríes de todo lo que hago,
pero no puedes, no puedes bajar,
no puedes tomar parte o empujarme a lo que no debo hacer,
y me aferras a la sensación,
a esa terrorífica, la cual fue cuando me dejó completamente sola,
viajando 6 horas para decidir,
para poder encontrar las verdades,
que finalmente me las diste demasiado tarde y de la peor forma.
Sólo quería compartir tu luz,
porque a mí me queda poca.
Y me atasco en otros, porque no tengo a nadie más.
Nadie es lo que necesito,
todos no son para mí.
Porque todo sabe a amargura,
sabe a gris, sabe a soledad,
no de la buena, una inicua, una palmaria,
que me hace sentir todo negro,
me hace reprimir, me hace vulnerable.