Heriberto Bravo
Poeta recién llegado
De tu amor yo quiero solamente un poco
porque demasiado puede hacerme daño.
Puedo sin quererlo terminar en loco,
todo me trastorno. Para qué te engaño.
Dame pues poquito, como a cuentagotas,
como no queriendo, como por descuido.
Haz como que vuelas con las alas rotas
como el avecilla cuando deja el nido.
Dame sólo un poco. Por favor, no excedas
voluntariamente toda tu energía.
Dame lo que quieras, dame lo que puedas
para que se marche mi melancolía.
Cerraré mis ojos, retendré el aliento,
guardaré silencio, dejaré llevarme
como quien perdiera todo movimiento,
como no queriendo nunca despertarme.
Dame sólo un poco de tu amor. Con eso
sentiré que alcanzo la lejana gloria.
Háblame al oído, dame sólo un beso
que me roce apenas y sin trayectoria.
Deja que se pierdan sin sentir las horas.
Ámame, solloza, gime, canturrea
como cuando luego solitaria lloras
como quien no sabe ya lo que desea.
Pálpame como hacen esas mariposas
que sin rumbo vuelan silenciosamente
y que se detienen hasta que hallan rosas
donde se entretienen placenteramente.
Cuando el alba llegue, cuando el firmamento
poco a poco vaya despidiendo estrellas,
abriré los ojos del entendimiento.
Tú te irás de mi alma. Yo...me iré con ellas.
Heriberto Bravo Bravo
porque demasiado puede hacerme daño.
Puedo sin quererlo terminar en loco,
todo me trastorno. Para qué te engaño.
Dame pues poquito, como a cuentagotas,
como no queriendo, como por descuido.
Haz como que vuelas con las alas rotas
como el avecilla cuando deja el nido.
Dame sólo un poco. Por favor, no excedas
voluntariamente toda tu energía.
Dame lo que quieras, dame lo que puedas
para que se marche mi melancolía.
Cerraré mis ojos, retendré el aliento,
guardaré silencio, dejaré llevarme
como quien perdiera todo movimiento,
como no queriendo nunca despertarme.
Dame sólo un poco de tu amor. Con eso
sentiré que alcanzo la lejana gloria.
Háblame al oído, dame sólo un beso
que me roce apenas y sin trayectoria.
Deja que se pierdan sin sentir las horas.
Ámame, solloza, gime, canturrea
como cuando luego solitaria lloras
como quien no sabe ya lo que desea.
Pálpame como hacen esas mariposas
que sin rumbo vuelan silenciosamente
y que se detienen hasta que hallan rosas
donde se entretienen placenteramente.
Cuando el alba llegue, cuando el firmamento
poco a poco vaya despidiendo estrellas,
abriré los ojos del entendimiento.
Tú te irás de mi alma. Yo...me iré con ellas.
Heriberto Bravo Bravo