marcia segura
Poeta adicto al portal
Hoy caigo en la quebrada impertinente de tu enojo
En la endiablada selva de tu rabia
Brusca la verdad gorgotea por tu boca
Sola, mi mirada se esconde temerosa tras la pena
Furia solitaria, indolente de mi cariño modesto,
de mi caricia provinciana siempre emprendedora,
de aquel beso perpetuo ,
que siempre cuelga de mi boca
bajo la esperanza angustiante del girar de tu sombra
Sola
en la esquina amartillada de tristeza
Allí donde me dejaste oculta tras tu turbia lejanía
Me envuelve el áspero verdor de los helechos oportunistas
que en la desgracia crecen
Más rápido que el escaso amor propio y mi cordura inexistente
¡Mírame!
que esta silueta permanente,
Puede ser solo fugaz recuerdo en tu pecho
Brisa luminosa que se apaga lentamente,
en la esquina desolada de tu abrazo
¡Mírame!
Con la rabia y el desprecio
Que en la ausencia,
empedrada de tu cariño
Tras el foco oscuro de tu enojo,
Nacerá la soberbia del orgullo
Tan alto como el roble majestuoso
Tan sabio como el rió que no cesa
A pesar de la piedra impertinente que cruza el camino
¡Mírame!
Que no soy tan débil,
como la espiga que con el solo cantar del viento se arrodilla
Y desde la letrina de tu silencio
Como fénix épica,
mi alma volara, por todo el mar poblado
Hasta la calma solitaria de mi propia compañía