roberto reyes guadron
Poeta recién llegado
De tu mundo a mi mundo,
hay tanta distancia,
hay tantos inviernos
como flores en primavera.
Tantos sueños tuyos
que nunca serán los míos.
sin embargo, al atardecer
cuando cae la noche
en el breve sentir del alma
surgen tus estrellas
y brillan aún más que antes.
Se enredan con su luz
en los requiebros de la luna.
y yo comienzo a volar,
a buscarte sin descanso
en la imaginación fría,
con el alma abierta
sangrando en la tristeza,
en los delirios sin tiempo
donde un verso es un beso,
una lagrima de ensueño,
un leve brote de esperanza
que al llegar la madrugada
se desvanecerá
sin siquiera explicar nada.
de tu mundo a mi mundo,
cantan las auroras
tímidas pero eternas
y aunque no son para siempre
siempre llegan a Dios,
como suspiros de miel
que endulzan mi vida
en los momentos quietos
que nacen de cuando en vez,
en el brillo imaginario
que me dejan tus ojos
o en las alas inquietas
del verso solitario
que en secreto compartes
sin que lo sepa yo.
hay tanta distancia,
hay tantos inviernos
como flores en primavera.
Tantos sueños tuyos
que nunca serán los míos.
sin embargo, al atardecer
cuando cae la noche
en el breve sentir del alma
surgen tus estrellas
y brillan aún más que antes.
Se enredan con su luz
en los requiebros de la luna.
y yo comienzo a volar,
a buscarte sin descanso
en la imaginación fría,
con el alma abierta
sangrando en la tristeza,
en los delirios sin tiempo
donde un verso es un beso,
una lagrima de ensueño,
un leve brote de esperanza
que al llegar la madrugada
se desvanecerá
sin siquiera explicar nada.
de tu mundo a mi mundo,
cantan las auroras
tímidas pero eternas
y aunque no son para siempre
siempre llegan a Dios,
como suspiros de miel
que endulzan mi vida
en los momentos quietos
que nacen de cuando en vez,
en el brillo imaginario
que me dejan tus ojos
o en las alas inquietas
del verso solitario
que en secreto compartes
sin que lo sepa yo.