I
Los cuervos van pintando,
y una voz, en el viento, se despide.
De tus ojos recuerdo,
un inmenso océano,
en el reflejaba el vasto firmamento,
se sumergía el sol, la luna, mis pensamientos.
II
Y un día plantaste tu semilla,
la alimentaste de besos;
fue de inflorescencia solitaria.
Y de los pétalos de clavel,
solo emanaba el aroma de tu piel.
Era inherente a ti.
III
Hoy miro al cielo, pero solo veo cuervos;
la brasa de la pira crepita;
el viento ya solo suspira,
llevará al cielo tu cuerpo diáfano,
y los pétalos de mi hendido corazón danzaran contigo.
Los cuervos van pintando,
y una voz, en el viento, se despide.
De tus ojos recuerdo,
un inmenso océano,
en el reflejaba el vasto firmamento,
se sumergía el sol, la luna, mis pensamientos.
II
Y un día plantaste tu semilla,
la alimentaste de besos;
fue de inflorescencia solitaria.
Y de los pétalos de clavel,
solo emanaba el aroma de tu piel.
Era inherente a ti.
III
Hoy miro al cielo, pero solo veo cuervos;
la brasa de la pira crepita;
el viento ya solo suspira,
llevará al cielo tu cuerpo diáfano,
y los pétalos de mi hendido corazón danzaran contigo.
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