Neuronazul
Poeta recién llegado
El Sol, ocultándose detrás del roto cráter
de un volcán, vuelve rojo el cielo.
Y los volcanes recuerdan cuándo una vez
desataron su furia y eran ellos los que coloreaban el mundo.
El Cielo y la Tierra se estremecen ante semejante
pensamiento y prefieren olvidar.
La Tierra porque fue elevada, desplazada y cubierta.
El Cielo porque perdió su azul y se volvió gris y consistente.
Ojos humanos contemplaron la fútil lucha contra una naturaleza
impredecible que se levantó en dueña y señora de la existencia.
Un río sólido, ardiente, imposible, se desplazaba por el suelo, dando
a la palabra paisaje un nuevo y aterrador significado.
Eones de esperanza después, todo cesa y los gigantes callan,
sin dejar de murmurar.
Hoy los contemplamos con reverencial respeto. Los admiramos.
Y también nosotros callamos, sin dejar de dudar.
de un volcán, vuelve rojo el cielo.
Y los volcanes recuerdan cuándo una vez
desataron su furia y eran ellos los que coloreaban el mundo.
El Cielo y la Tierra se estremecen ante semejante
pensamiento y prefieren olvidar.
La Tierra porque fue elevada, desplazada y cubierta.
El Cielo porque perdió su azul y se volvió gris y consistente.
Ojos humanos contemplaron la fútil lucha contra una naturaleza
impredecible que se levantó en dueña y señora de la existencia.
Un río sólido, ardiente, imposible, se desplazaba por el suelo, dando
a la palabra paisaje un nuevo y aterrador significado.
Eones de esperanza después, todo cesa y los gigantes callan,
sin dejar de murmurar.
Hoy los contemplamos con reverencial respeto. Los admiramos.
Y también nosotros callamos, sin dejar de dudar.