child-of-the-grave
Poeta adicto al portal
Donde las miradas desdeñan y las vías se separan, se bifurcan en el horizonte. Rechinan las monedas y arrebatan las esperanzas. De Retiro hasta Tigre, de Constitución hasta La Plata y de cualquier estación hasta cada andén, cuántas monedas se escapan, cuántas ilusiones se destruyen en la cruel odisea. Una oda compuesta por el tronar de los vagones y silbada por el sigiloso viento.
De su oficio
hacer vicio,
fácil ejercicio
como sacar
una mano y
vencer al tiempo,
escapando de
sus ojos
sinestéticos,
opacos,
temidos,
vencidos,
que buscan
en vano
cobre o plata,
podridos,
en minas que
son agujeros
negros,
vacíos de
sueños
y llenos de
entierros;
no creen en
santos que anden
por las calles
pero los demonios
copan los trenes:
blasfemia sería
fomentar la vía
bifurcada del camino,
es un horror aquella
gente tirada junto
a la vía, su santa vía.
De su oficio
hacer vicio,
fácil ejercicio
como sacar
una mano y
vencer al tiempo,
escapando de
sus ojos
sinestéticos,
opacos,
temidos,
vencidos,
que buscan
en vano
cobre o plata,
podridos,
en minas que
son agujeros
negros,
vacíos de
sueños
y llenos de
entierros;
no creen en
santos que anden
por las calles
pero los demonios
copan los trenes:
blasfemia sería
fomentar la vía
bifurcada del camino,
es un horror aquella
gente tirada junto
a la vía, su santa vía.
Con la confianza
de un ciego intentando
cruzar por la esquina
de alguna avenida,
falta de semáforo,
guiado por algún
esotérico extraño,
florecen las manos
en busca de agua
refrescante, purificante
y entre la sombra
se marchitan, arden
bajo lunas umbrosas
que condenan y
en el resignado mar
se reflejan; voltean,
escapan de los soles
que abruman, que eclipsan
y puedo ver sus ojos
seguir el perenne camino
de la vía, su maldita vía.
de un ciego intentando
cruzar por la esquina
de alguna avenida,
falta de semáforo,
guiado por algún
esotérico extraño,
florecen las manos
en busca de agua
refrescante, purificante
y entre la sombra
se marchitan, arden
bajo lunas umbrosas
que condenan y
en el resignado mar
se reflejan; voltean,
escapan de los soles
que abruman, que eclipsan
y puedo ver sus ojos
seguir el perenne camino
de la vía, su maldita vía.