Dvaldés
Poeta que considera el portal su segunda casa
DE VIENTOS
Y CAMPOS
Las llanuras danzaban melodías de vientos,
agitadas tonadas. Sus altivas caricias,
recorrían silbando la estructura y delicias.
En el aire brotaban los frutales cimientos.
A las nubes mecían, a los ríos contentos.
Al cantar se enteraban, de sabrosas noticias
de las voces humanas, de las flores novicias,
con boleros del alba y cadenciosos portentos.
Ya los vientos confiesan a terrenos amigos
halagados sentires, germinando simientes,
por los suelos que miran, atrevidos testigos,
de los bailes febriles que detonan fluyentes.
Van tocando los huertos, a viñedos y trigos
con sus cantos sensibles, poderosos e ingentes.
Dvaldés
Y CAMPOS
Las llanuras danzaban melodías de vientos,
agitadas tonadas. Sus altivas caricias,
recorrían silbando la estructura y delicias.
En el aire brotaban los frutales cimientos.
A las nubes mecían, a los ríos contentos.
Al cantar se enteraban, de sabrosas noticias
de las voces humanas, de las flores novicias,
con boleros del alba y cadenciosos portentos.
Ya los vientos confiesan a terrenos amigos
halagados sentires, germinando simientes,
por los suelos que miran, atrevidos testigos,
de los bailes febriles que detonan fluyentes.
Van tocando los huertos, a viñedos y trigos
con sus cantos sensibles, poderosos e ingentes.
Dvaldés
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