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De vuelta

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Le hablaba al viento la niña de mis ojos
esperando que el cielo
le trajera el rosario de besos
que le prometí,
en medio del desierto cae una lluvia de perlas
para adornar su cabello
y hacer que se incendie de amor,
y desnudar por entero su inocencia
al canto de un violín.

No queda un segundo que perder
ni un trago de nubes para asolear las penas;
le habla al cielo
y un suspiro se cuela en su alma,
si le respiro en su rostro
seguro no se acuerda de mí.

No me valdría dar un beso
para que el aire lo entregue
no sé si equivocará la dirección
o si sabrá volar,
talvez diga que no lo esperaba,
pero será culpa del aire
si no lo recibe a tiempo
y pregunta con razón.

No pido alcobas
ni almohadas de seda para descansar
si ella baja del cielo ya nada extrañaré,
ni un horario daré para bailar un último vals,
en el puente de las tentaciones
cuelga su nombre
de una torre que construí
a base de sueños.

En el desierto
una ola de amor dibuja su cuerpo,
para decir amor
no me basta con decirlo.

No queda un segundo que perder
ni un trago de besos para saciar las condenas
que canto al cielo cada vez que no la miro.

Un horario de vuelta y recibo
un carné con nombre, para cobrar,
una isla sin dueño para un fugitivo
una dama de romance mirada para admirar,
unos labios que pidan
unos ojos que atrapen
un tren, un closet, un escaparate
para unirme al disparate del amor amar,
un cuento de piratas de agua dulce
una boca de mujer para tentar
un esclavo homicida del recelo
de un corazón con sueños,
una amante para éste delincuente
que al amarla encontré.
 


Le hablaba al viento la niña de mis ojos

esperando que el cielo
le trajera el rosario de besos
que le prometí,
en medio del desierto cae una lluvia de perlas
para adornar su cabello
y hacer que se incendie de amor,
y desnudar por entero su inocencia
al canto de un violín.

No queda un segundo que perder
ni un trago de nubes para asolear las penas;
le habla al cielo
y un suspiro se cuela en su alma,
si le respiro en su rostro
seguro no se acuerda de mí.

No me valdría dar un beso
para que el aire lo entregue
no sé si equivocará la dirección
o si sabrá volar,
talvez diga que no lo esperaba,
pero será culpa del aire
si no lo recibe a tiempo
y pregunta con razón.

No pido alcobas
ni almohadas de seda para descansar
si ella baja del cielo ya nada extrañaré,
ni un horario daré para bailar un último vals,
en el puente de las tentaciones
cuelga su nombre
de una torre que construí
a base de sueños.

En el desierto
una ola de amor dibuja su cuerpo,
para decir amor
no me basta con decirlo.

No queda un segundo que perder
ni un trago de besos para saciar las condenas
que canto al cielo cada vez que no la miro.

Un horario de vuelta y recibo
un carné con nombre, para cobrar,
una isla sin dueño para un fugitivo
una dama de romance mirada para admirar,
unos labios que pidan
unos ojos que atrapen
un tren, un closet, un escaparate
para unirme al disparate del amor amar,
un cuento de piratas de agua dulce
una boca de mujer para tentar
un esclavo homicida del recelo
de un corazón con sueños,
una amante para éste delincuente
que al amarla encontré.





Y el viento me susurra al oído,
cuando me acompaña en mis momentos,
hoy te recordé en mis pensamientos,
hoy te encontré más perdido…
Un placer haber pasado, un beso.
 
Encantadora forma de plasmar el sentir rob, placer seguirte leyendo. Saludos
 
indudablemente, esto es escribir de manera intensa...

fue un placer pasar por esta obra tan llamativa...
recibe un fuerte abrazoo
 
Le hablaba al viento la niña de mis ojos
esperando que el cielo
le trajera el rosario de besos
que le prometí,
en medio del desierto cae una lluvia de perlas
para adornar su cabello
y hacer que se incendie de amor,
y desnudar por entero su inocencia
al canto de un violín.

No queda un segundo que perder
ni un trago de nubes para asolear las penas;
le habla al cielo
y un suspiro se cuela en su alma,
si le respiro en su rostro
seguro no se acuerda de mí.

No me valdría dar un beso
para que el aire lo entregue
no sé si equivocará la dirección
o si sabrá volar,
talvez diga que no lo esperaba,
pero será culpa del aire
si no lo recibe a tiempo
y pregunta con razón.

No pido alcobas
ni almohadas de seda para descansar
si ella baja del cielo ya nada extrañaré,
ni un horario daré para bailar un último vals,
en el puente de las tentaciones
cuelga su nombre
de una torre que construí
a base de sueños.

En el desierto
una ola de amor dibuja su cuerpo,
para decir amor
no me basta con decirlo.

No queda un segundo que perder
ni un trago de besos para saciar las condenas
que canto al cielo cada vez que no la miro.

Un horario de vuelta y recibo
un carné con nombre, para cobrar,
una isla sin dueño para un fugitivo
una dama de romance mirada para admirar,
unos labios que pidan
unos ojos que atrapen
un tren, un closet, un escaparate
para unirme al disparate del amor amar,
un cuento de piratas de agua dulce
una boca de mujer para tentar
un esclavo homicida del recelo
de un corazón con sueños,
una amante para éste delincuente
que al amarla encontré.



Todo el poema es excelente, pero esa parte en realidad que me encantó. Muchas felicidades y estrellas.
 

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