jesus perez romero
Poeta recién llegado
Debajo de la falda color turquesa que cubre
tus muslos, desde el nacimiento
de las caderas, hasta la suave redondez
de tus rodillas, duerme cada tarde
el verde suspiro de una pequeña brisa,
que se escapo del mar, para jugar
entre tus piernas, escondido de la mirada
atrevida del sereno que cada noche ronda
tu calle.
Celoso, como el llanto de un niño cuando reclama
el amor materno, se ciñe a la extrema delgadez
de tu cintura y acaricia tus encantos
de mujer, que como velas encendidas sueñan
con la ternura de unas manos,
que cada madrugada, amando mueran...
tus muslos, desde el nacimiento
de las caderas, hasta la suave redondez
de tus rodillas, duerme cada tarde
el verde suspiro de una pequeña brisa,
que se escapo del mar, para jugar
entre tus piernas, escondido de la mirada
atrevida del sereno que cada noche ronda
tu calle.
Celoso, como el llanto de un niño cuando reclama
el amor materno, se ciñe a la extrema delgadez
de tu cintura y acaricia tus encantos
de mujer, que como velas encendidas sueñan
con la ternura de unas manos,
que cada madrugada, amando mueran...