Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amaneciò triste
la mueca, con
gajos de atrocidad
se despoja de
los gritos por
la tormenta.
Sinuosa caìda
debajo de una
piedra, se durmiò
moribunda la gacela.
Como leche de
fangos, como
amores de guturaciòn
yace erguida y sin
fuerza la ociosidad
veterana coronada
en hormigas de
almìbar.
¿Què firmamento
tendràn los insectos
en mis sueños?
congelados ojos
de brillos fluorescentes
Anubìs ya no se
regocija por sus
rumbos.
Preciosos cuellos
sin olanes se despiden
al ocaso, sin inspiraciòn
ni devociòn ( ni pura
menos oscura).
Quizàs los ùnicos
felices sean los
animales, quizàs
en mi mente no
existan gusanos
nada de risas comunes
comunes como el
nombre del demonio.
Travesuras de poner
arsènico en cafès
maldades infantiles
asesinas de mentes
angelicales, un mundo
esta a punto de
desangrar a las
lunas.
Pero yo sòlo
me desgasto
tocando mis espasmos
antes del unìsono
personalidad, dualidad
mi melodìa, los sonidos
del infierno.
Y todo se queda
y se cierra, debajo
de las piedras en los
parques, con sonsonetes
vagos de las mismas
edades.
Indigentes sin
saberlo, sonriendo
y disfrazando de
recuerdo la fe.
la mueca, con
gajos de atrocidad
se despoja de
los gritos por
la tormenta.
Sinuosa caìda
debajo de una
piedra, se durmiò
moribunda la gacela.
Como leche de
fangos, como
amores de guturaciòn
yace erguida y sin
fuerza la ociosidad
veterana coronada
en hormigas de
almìbar.
¿Què firmamento
tendràn los insectos
en mis sueños?
congelados ojos
de brillos fluorescentes
Anubìs ya no se
regocija por sus
rumbos.
Preciosos cuellos
sin olanes se despiden
al ocaso, sin inspiraciòn
ni devociòn ( ni pura
menos oscura).
Quizàs los ùnicos
felices sean los
animales, quizàs
en mi mente no
existan gusanos
nada de risas comunes
comunes como el
nombre del demonio.
Travesuras de poner
arsènico en cafès
maldades infantiles
asesinas de mentes
angelicales, un mundo
esta a punto de
desangrar a las
lunas.
Pero yo sòlo
me desgasto
tocando mis espasmos
antes del unìsono
personalidad, dualidad
mi melodìa, los sonidos
del infierno.
Y todo se queda
y se cierra, debajo
de las piedras en los
parques, con sonsonetes
vagos de las mismas
edades.
Indigentes sin
saberlo, sonriendo
y disfrazando de
recuerdo la fe.
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