BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el crepúsculo sosegado,
hay una invasión de procesos,
que incumbe mayorías proletarias,
con sucesos ambiguos, alegorías,
crucifijos y ornamentos.
Renacen del sueño, mentiras
en la memoria, injurias, blasfemias,
antaño, amores disueltos en la ceniza.
Hay, un receptáculo de imperios,
una camisa desbordada, que flamea
en lo antiguo, con botones cosidos
en las mangas anudadas.
Y camina despacio, quien
pretendió ocupar su nicho destruido,
destinado, cópula inverosímil,
a ser oruga incierta y trasnochada.
Yo quiero ir poco a poco, consintiéndome
deberes legítimos, placeres carnales-.
hay una invasión de procesos,
que incumbe mayorías proletarias,
con sucesos ambiguos, alegorías,
crucifijos y ornamentos.
Renacen del sueño, mentiras
en la memoria, injurias, blasfemias,
antaño, amores disueltos en la ceniza.
Hay, un receptáculo de imperios,
una camisa desbordada, que flamea
en lo antiguo, con botones cosidos
en las mangas anudadas.
Y camina despacio, quien
pretendió ocupar su nicho destruido,
destinado, cópula inverosímil,
a ser oruga incierta y trasnochada.
Yo quiero ir poco a poco, consintiéndome
deberes legítimos, placeres carnales-.