Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
El poema emprende el camino del
deseo captado en el desorden.
El círculo del ansia aprisionada
vertió su boca uniendo manos a la arcilla.
Marchando hacia el crepúsculo
el báculo tantea pasos vacilantes;
la lisura del lago alerta a los pescadores
impacientes desde el amanecer;
pero el escultor mueve sus labios y no ceja.
El busto tántrico no es del prócer,
no es del asesino, es del rostro arrobador;
frunciendo labios el escultor ama,
frunce las comisuras porque la arcilla no es
proclive, aunque semeje al amor apresado
ama la obra.
Un poema es el amor a la imagen,
obra fervorosa del amor que no declina;
el busto es un bello poema a la imagen.
El pábilo contiene la soflama vacilante.
Y me desalojo del poema.
Hoy es sin ningún propósito,
elude la pena que masculla,
te piensa y te ama pero no de arcilla.
La invoca dócil con dedos paralizados;
no hay margen ni propósito, tú no estás.
Te vas por el sendero dejando la arcilla
pegada a dedos angustiados...
deseo captado en el desorden.
El círculo del ansia aprisionada
vertió su boca uniendo manos a la arcilla.
Marchando hacia el crepúsculo
el báculo tantea pasos vacilantes;
la lisura del lago alerta a los pescadores
impacientes desde el amanecer;
pero el escultor mueve sus labios y no ceja.
El busto tántrico no es del prócer,
no es del asesino, es del rostro arrobador;
frunciendo labios el escultor ama,
frunce las comisuras porque la arcilla no es
proclive, aunque semeje al amor apresado
ama la obra.
Un poema es el amor a la imagen,
obra fervorosa del amor que no declina;
el busto es un bello poema a la imagen.
El pábilo contiene la soflama vacilante.
Y me desalojo del poema.
Hoy es sin ningún propósito,
elude la pena que masculla,
te piensa y te ama pero no de arcilla.
La invoca dócil con dedos paralizados;
no hay margen ni propósito, tú no estás.
Te vas por el sendero dejando la arcilla
pegada a dedos angustiados...
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