solangel
Poeta fiel al portal
Digamos que puedes decirlo,
de tus palabras el viento no ayuda,
no hablas.
Un dedo
reposa en tus labios peligrosos
para que nunca digas nada
a la gente que ofende
y se envuelve en la demagogia
de señalar
sin señalarse.
De eso,
muchos son expertos.
De tu silencio al miedo tienen,
e hipócritas claman: muerte.
Está en tu poder
fulminar en una sola maniobra
la señal de la cruz
que tanto hacen aquellos
siendo culpables,
verdes seres sin piel
llenos de hiel.
Tú llamas mi atención
cuando te vi en las Torres
en ese once
y por ello te dije que lo dijeras
en ese instante
cuando vacío
era más cruel
que estallar a pedazos.
de tus palabras el viento no ayuda,
no hablas.
Un dedo
reposa en tus labios peligrosos
para que nunca digas nada
a la gente que ofende
y se envuelve en la demagogia
de señalar
sin señalarse.
De eso,
muchos son expertos.
De tu silencio al miedo tienen,
e hipócritas claman: muerte.
Está en tu poder
fulminar en una sola maniobra
la señal de la cruz
que tanto hacen aquellos
siendo culpables,
verdes seres sin piel
llenos de hiel.
Tú llamas mi atención
cuando te vi en las Torres
en ese once
y por ello te dije que lo dijeras
en ese instante
cuando vacío
era más cruel
que estallar a pedazos.