carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
Este no fue el día más feliz del mundo.
Fue una noche sin gloria.
Fue decadencia en ciernes
y culpa y padecimiento evolucionario.
Comenzó al fin: la acumulación hexiológica del llanto.
De hábitos que anidan en ciegos instintos.
Agresiones que en el entorno son cuitas.
En esta historia viva, lapidaciones se gestaron.
Asomaron en las plazas, gestos ecofóbicos,
injurias de renegados, distimia sistemática
del mundo por los que ya no adoran.
Ni comprenden. Ni sueñan.
A puñaladas se quedan con el porvenir:
realidad de lo posible. El más allá de los bardos
poblan para el desastre, burla y sufrimiento.
Escucho las profanaciones.
Encienden la pira sin el fuego divino.
Sin los cinco alientos de la vida sagrada.
Sin la energía cósmico-vital del amor.
De «Tantralia»
http://ocnaranja.blogspot.com/
Fue una noche sin gloria.
Fue decadencia en ciernes
y culpa y padecimiento evolucionario.
Comenzó al fin: la acumulación hexiológica del llanto.
De hábitos que anidan en ciegos instintos.
Agresiones que en el entorno son cuitas.
En esta historia viva, lapidaciones se gestaron.
Asomaron en las plazas, gestos ecofóbicos,
injurias de renegados, distimia sistemática
del mundo por los que ya no adoran.
Ni comprenden. Ni sueñan.
A puñaladas se quedan con el porvenir:
realidad de lo posible. El más allá de los bardos
poblan para el desastre, burla y sufrimiento.
Escucho las profanaciones.
Encienden la pira sin el fuego divino.
Sin los cinco alientos de la vida sagrada.
Sin la energía cósmico-vital del amor.
De «Tantralia»
http://ocnaranja.blogspot.com/