BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Decapitado
es un instinto fútil
las sangres menstruadas
coagulan limpiamente,
superficies estratégicas, y
las longevas apatías
manifestándose en los injertos
cultivados.
Fue un instante.
La sangre se vertía
emulación de una tiniebla
sin sexo, poder sin ambición.
Un cuerpo que acelera
su versión idéntica a obesidades.
Las estelas del aire tan caliente
cesan en el movimiento del lenguaje.
Una esquina disciplinada
una mujer abotonada
un principio de orina
el líquido germen de las riberas,
que abomina de sustancias.
Lucrativos gastos, mi mesón
convertido en un prostíbulo
de tres al cuarto. Me gustaría
ser tu apelmazada lluvia, la
que acaricia tu rostro, y deja
huellas de un terciopelo que nos es
propicio.
Salmos corteses
de dignos capiteles
catedrales del honor
decapitadas en su funda
omitidas en su llanto.
Salvas propiciatorias
indagan mi terreno de controversias,
en la luna el gato aúlla
su cola de enebro endurecido.
La perfidia del amo
el sostén del litigante
la presencia del sueño
la contestación soñolienta
el alumno sometido
y una triste aunque efímera
sensación de náusea.
es un instinto fútil
las sangres menstruadas
coagulan limpiamente,
superficies estratégicas, y
las longevas apatías
manifestándose en los injertos
cultivados.
Fue un instante.
La sangre se vertía
emulación de una tiniebla
sin sexo, poder sin ambición.
Un cuerpo que acelera
su versión idéntica a obesidades.
Las estelas del aire tan caliente
cesan en el movimiento del lenguaje.
Una esquina disciplinada
una mujer abotonada
un principio de orina
el líquido germen de las riberas,
que abomina de sustancias.
Lucrativos gastos, mi mesón
convertido en un prostíbulo
de tres al cuarto. Me gustaría
ser tu apelmazada lluvia, la
que acaricia tu rostro, y deja
huellas de un terciopelo que nos es
propicio.
Salmos corteses
de dignos capiteles
catedrales del honor
decapitadas en su funda
omitidas en su llanto.
Salvas propiciatorias
indagan mi terreno de controversias,
en la luna el gato aúlla
su cola de enebro endurecido.
La perfidia del amo
el sostén del litigante
la presencia del sueño
la contestación soñolienta
el alumno sometido
y una triste aunque efímera
sensación de náusea.