*Sabrina*
Una niña gris
Las magnolias duermen
en las piernas
de una tarde cansada
soñando con el radio húmedo que
separa el cielo del beso de la tierra.
Un estallido
de minutos
posee el mísero relámpago
golpeando
la pared de cristal que separa los mundos,
como uñas mordiendo
los barrotes que hoy
encierra al cuerpo
en su laberinto suicida.
Hay necesidad
de empezar
a abrir las puertas,
respirar
los brotes de las razones
libres de culpa.
La trivialidad me parte en dos,
,.......... la realidad siempre fue un error impreso,
pasar el periódico...
..,,,.......... mancharse las manos
con noticias que no traspasan
el ataúd
en el que me encuentro.
He muerto tanta veces
que izar las palmas
sólo sería
lanzar perlas al barro,
todo es un grito jamás atendido,
una última escena y su adiós esperado.
La navaja,
.......las soluciones,
...........las salidas,
todo está
en igualdad de condiciones
.........en el columpio
de mis ratos
a solas,
tantas definiciones
para una palabra
que no abarca sentido alguno
a excepción de la presencia
de mis dedos entumecidos
o la copa derramada
en la alfombra.
Las lágrimas
retardan
la hidratación del cambio
...........quizá hicieron un festín de ausencia
en la cuenca de los párpados,
mieles de encuentros inhóspitos
con el seco intento
de vaciarme,
nunca fueron
una mueca disfrazada,
escondida entre tantos pliegues
de mi esmero poético.
¿Para qué volar?
Si el suelo es un rasgo físico
que conocemos perfectamente.
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