No es de mu buen parecer:
pues a Dios no sencomienda
por más peligro en contienda,
es a dama merecer
como su dios pa vencer.
Quien a dama la defiende,
-casi apenas se le entiende-,
siempre face invocación
pa ileso por su oración,
después a dama encomiende.
No hay caballero sin dama
como cielo sin estrellas,
se enamoran las mas bellas
como del árbol la rama;
-sin menosprecio a retama-
Don Galaor nunca tuvo
y pocos más bravos fubo.
Una golondrina no hace
verano, así bien os place.
Bien sea, ahora no dudo.
Y vos cuan gran caballero,
dénos de dama razón
si ocupa su corazón.
Dulcinea es lo que quiero,
del Toboso es su lucero.
De su linaje razón.
De los Toboso mansión.
(*)
Carchopinos de Laredo,
esos son los que yo heredo:
diz Vivaldo pa ocasión.
Despidiose Don Quijote
de huéspedes y caminantes
igual Vivaldo y andantes
no sin facer agarrote
fueronse sin alborote.
Lo invitaron a Sevilla;
mas declinó ir a esa villa.
Lo primero era limpiar
de malandrines lugar,
que solo son pacotilla.
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Curcios, Gayos y Cipiones,
los romanos, no es de aquellos,
Colonas y Ursinos, ni ellos,
ni de las grandes mansiones.
Ni los Moncada siquiera,
ni Moncadas, Requesones,
de Cataluña bastiones,
ni Rebellas ella fuera,
ni Villanovas quisiera,
Palafoxes ni los Nuzas,
ni Rocabertis, chiruzas;
Corellas, Lunas, tampoco;
Alagon, Urreas, locos,
ni Foces, Gurreas, cuzas.
Ni Manriques, ni los Cerdas,
ni Mendozas ni Guzmanes
de Castilla sus desmanes,
ni Alencastros nada cuerdas,
ni Pallas, Maneses, mierdas
de Portugal es su hacienda.