Raúl Castillo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esa noche quiso acercarse por locura,
por pasión soñadora;
y diose un baño de estrellas rojizas
la luna. La leyenda de la luna roja; Iris Miranda
por pasión soñadora;
y diose un baño de estrellas rojizas
la luna. La leyenda de la luna roja; Iris Miranda
Aquella luna de plata,
Majestad del malecón,
ensayaba una canción
a los pies de una fragata.
Le respondió en serenata,
al final de una cadena,
un ser alado con pena:
Me aqueja un dolor inmenso
pues cada día te pienso
junto a ese mar que condena.
La noche te nombra ajena
y el sol celoso te esconde
mas tu reflejo responde
cuando de luz estás llena.
Con tu cantar de sirena,
¡oh dulce errante gitana!,
apaciguas la jarana
de esas voces del olvido.
En aras del amor pido
Que me liberes mañana.
Ya en su cabello guajana
la luna mostró ternura,
y su voz desde la altura,
melosa como una nana,
¡cortó la liga profana!
Libre el ángel se arrodilla,
contempla su maravilla,
elevando una plegaria
a la Diana solitaria,
que va y lo besa en la orilla.
Raúl Castillo Soto
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