fisco_er
Poeta recién llegado
Caminando en edad de merecer,
rastrilla basto sobre llano el tiempo;
tiempo que sopla, muere, que se marcha.
Para tan largo viaje, breve es viejo.
No tremola, que tañe el ruiseñor,
no por engalanar paisaje seco,
sino por anunciar desde la rama
el firme empeño, que es mejor labriego.
Una purpúrea cicatriz de amor
rasga con su gritar al mismo cielo;
la cúpula celeste escara, mientras
los astros, estrellando van el suelo.
Lo que fuera la especie aventajada,
en su lugar debió nacer conejo.
Darwin se equivocó en su teorizar
igual que la paloma alzó su vuelo.
Cuando intento entender mi desazón
voy corriendo a mirarme en el espejo.
Veo el deseo y la desidia igual
que busco solución a mis anhelos.
Veo a Vauban inválido yacer,
veo un león temblar de puro miedo,
un mendicante caracol sin casa
y un talismán pegado a un gato negro.
Miro y veo una espada de papel,
un castillo narrado por un cuento,
y un aterciopelado pedipalpo;
mucho cuento parece ser que veo.
A un lado está un reloj pero de mecha,
con un zafiro de color sangriento
al que torpe procura darle cuerda
un estrambótico irlandés abstemio.
Cerca encima de un zócalo bruñido
aparece un político harapiento,
usando la raíz octogonal
resuelve cuentas sin lograr el éxito.
Atisbo una mirada congelada,
un sueño vívido con frío fuego,
que con silencio escandaloso crea
risas con añoranza de desprecio.
Junto a un suspiro enaltecido veo
soterrado el tesoro más excelso:
Es una brújula que apunta a ti
y parto raudo en busca de tu encuentro.
Una llave danesa está al final,
que abre un baúl presuntamente terco,
dentro dos corazones laten vivos
pero se unen y entonces son el nuestro.
Al ver las lágrimas rodar sutiles
me percato de en qué consiste el juego,
ha resultado todo una mentira
y es que me encuentro enfrente del espejo .
rastrilla basto sobre llano el tiempo;
tiempo que sopla, muere, que se marcha.
Para tan largo viaje, breve es viejo.
No tremola, que tañe el ruiseñor,
no por engalanar paisaje seco,
sino por anunciar desde la rama
el firme empeño, que es mejor labriego.
Una purpúrea cicatriz de amor
rasga con su gritar al mismo cielo;
la cúpula celeste escara, mientras
los astros, estrellando van el suelo.
Lo que fuera la especie aventajada,
en su lugar debió nacer conejo.
Darwin se equivocó en su teorizar
igual que la paloma alzó su vuelo.
Cuando intento entender mi desazón
voy corriendo a mirarme en el espejo.
Veo el deseo y la desidia igual
que busco solución a mis anhelos.
Veo a Vauban inválido yacer,
veo un león temblar de puro miedo,
un mendicante caracol sin casa
y un talismán pegado a un gato negro.
Miro y veo una espada de papel,
un castillo narrado por un cuento,
y un aterciopelado pedipalpo;
mucho cuento parece ser que veo.
A un lado está un reloj pero de mecha,
con un zafiro de color sangriento
al que torpe procura darle cuerda
un estrambótico irlandés abstemio.
Cerca encima de un zócalo bruñido
aparece un político harapiento,
usando la raíz octogonal
resuelve cuentas sin lograr el éxito.
Atisbo una mirada congelada,
un sueño vívido con frío fuego,
que con silencio escandaloso crea
risas con añoranza de desprecio.
Junto a un suspiro enaltecido veo
soterrado el tesoro más excelso:
Es una brújula que apunta a ti
y parto raudo en busca de tu encuentro.
Una llave danesa está al final,
que abre un baúl presuntamente terco,
dentro dos corazones laten vivos
pero se unen y entonces son el nuestro.
Al ver las lágrimas rodar sutiles
me percato de en qué consiste el juego,
ha resultado todo una mentira
y es que me encuentro enfrente del espejo .