Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Decir adiós de madrugada.
Voy a dar la espalda a tus brazos,
alejare mis pasos sin vacilación, sin pausas
te diré adiós con mis lagrimas guardadas;
debo marcharme ahora sin retrasos.
alejare mis pasos sin vacilación, sin pausas
te diré adiós con mis lagrimas guardadas;
debo marcharme ahora sin retrasos.
La laderas de tus brechas echaran de menos mis pisadas,
la calidez del sol no encontrara ya mi piel donde reposaba;
tengo que dejar todas las tardes que cobijaron mi alma,
no hay vuelta atrás; debo decirte adiós esta madrugada.
la calidez del sol no encontrara ya mi piel donde reposaba;
tengo que dejar todas las tardes que cobijaron mi alma,
no hay vuelta atrás; debo decirte adiós esta madrugada.
Solo llevaré sobre mis hombros este abrigo raído,
que guarda el recuerdo de días que vivimos
donde aun titiritando de frío, fuimos felices y unidos;
pero se acabo la magia; hoy visto tu lejanía y olvido.
que guarda el recuerdo de días que vivimos
donde aun titiritando de frío, fuimos felices y unidos;
pero se acabo la magia; hoy visto tu lejanía y olvido.
Iré caminando rápido, pateando botes, con la tristeza ancha
aguantando este dolor, viviéndolo aunque me cause rabia;
pero no se vivir de mentiras, de esperanzas fallidas;
recibiendo a diario frases partidas, que esconden verdades sencillas.
aguantando este dolor, viviéndolo aunque me cause rabia;
pero no se vivir de mentiras, de esperanzas fallidas;
recibiendo a diario frases partidas, que esconden verdades sencillas.
Ya casi el alba se posa en la ventana
mis lagrimas están ahí, detenidas, sin escapar una sola;
como duele cerrar la maleta, decir adiós sin palabras
sabiendo que el amor huyo aun cuando alguien esta en tu cama.
mis lagrimas están ahí, detenidas, sin escapar una sola;
como duele cerrar la maleta, decir adiós sin palabras
sabiendo que el amor huyo aun cuando alguien esta en tu cama.
Mary C. López.
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