prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si has metido alguna vez las manos en el río,
has cambiado la canción del agua, que por tus dedos
se dejó entrar en el alma.
No entró con los sonidos, como hacen las canciones,
sino como la electricidad, de una por todo tu cuerpo,
haciendo que la tierra quede, debajo de tus pies,
sin gravitación por un momento,
y te deje casi elevar del suelo.
Ahora solo tus pensamientos tienen peso:
estás enamorado.
Si has intentado decir te quiero
a una mariposa que posa sobre una flor
y no lo has hecho volar con el aire de tus palabras,
resulta que esa canción, la canción del agua,
fue luz, no movimiento,
y permanece en ti:
eres feliz.
No todas las veces cuando somos felices lo sabemos,
por eso hay tantas mariposas volando....
has cambiado la canción del agua, que por tus dedos
se dejó entrar en el alma.
No entró con los sonidos, como hacen las canciones,
sino como la electricidad, de una por todo tu cuerpo,
haciendo que la tierra quede, debajo de tus pies,
sin gravitación por un momento,
y te deje casi elevar del suelo.
Ahora solo tus pensamientos tienen peso:
estás enamorado.
Si has intentado decir te quiero
a una mariposa que posa sobre una flor
y no lo has hecho volar con el aire de tus palabras,
resulta que esa canción, la canción del agua,
fue luz, no movimiento,
y permanece en ti:
eres feliz.
No todas las veces cuando somos felices lo sabemos,
por eso hay tantas mariposas volando....
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