Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Decidí navegar, alejarme del halo confuso de las luces del puerto.
Es pleno invierno y allí nos espera un velero fraudulento
preparado para la gesta.
Pero no habrá ningún festejo en la ruinosa soledad del tumultuoso
océano.
El aire, enrarecido, debería ser plumoso sin embargo la
inclemencia que nos atraviesa quita preciosos hálitos de
vida.
Navegar significa perdernos en el océano abismal; insume
refugiar el coraje, reservar angustias, ponernos alertas.
Entretanto digo que allí estaré, falta saber si tú estarás.
Al cruzar sin vacilar el endemoniado remolino no demores
al bracear hacia mí.
Al cruzar el frío remolino que devora y calla, oculta tus eternos
lamentos.
Bien sabes que la eternidad nació del parto de sombras negras.
Dime si me amas: procuraré disimular la incertidumbre que corroe.
Dime si debo acurrucarme en tu vientre o deberé entrar aún
atribulado por mi atrevimiento.
Ahora mi sangre está llena de los húmedos campanarios,
sus monocordes redobles aturden incesantemente mi locura.
Te prometo algo que cumpliré a rajatablas y nada se opondrá,
te prometo que bajaré la guardia si me amas como yo te amo a tí.
Es pleno invierno y allí nos espera un velero fraudulento
preparado para la gesta.
Pero no habrá ningún festejo en la ruinosa soledad del tumultuoso
océano.
El aire, enrarecido, debería ser plumoso sin embargo la
inclemencia que nos atraviesa quita preciosos hálitos de
vida.
Navegar significa perdernos en el océano abismal; insume
refugiar el coraje, reservar angustias, ponernos alertas.
Entretanto digo que allí estaré, falta saber si tú estarás.
Al cruzar sin vacilar el endemoniado remolino no demores
al bracear hacia mí.
Al cruzar el frío remolino que devora y calla, oculta tus eternos
lamentos.
Bien sabes que la eternidad nació del parto de sombras negras.
Dime si me amas: procuraré disimular la incertidumbre que corroe.
Dime si debo acurrucarme en tu vientre o deberé entrar aún
atribulado por mi atrevimiento.
Ahora mi sangre está llena de los húmedos campanarios,
sus monocordes redobles aturden incesantemente mi locura.
Te prometo algo que cumpliré a rajatablas y nada se opondrá,
te prometo que bajaré la guardia si me amas como yo te amo a tí.
Última edición: