Reinaldo Carvajal Granado
Poeta asiduo al portal
Declaración de un condenado.
No lamento del jurado la sentencia,
merece castigo, mi crimen demoniaco,
igual me acuso al tener reminiscencia,
y con gusto, voy camino hacia el huraco.
Humano soy... Será indolencia divina?
o talvez, solo un juguete de sus lares,
porqué de barro? y no un poco de calcina,
o azul coral, en el fondo de los mares.
Quién puede razgar su sueño poderoso,
escudriñar los proyectos celestiales,
un hombre así, como yo que fuí azaroso,
no dudo, que de abolengo son mis males.
Del pecado, que hoy a mi anima mancilla,
los gemidos vergonzosos los ignoro,
este premio de la merte no me humilla,
al sayón que me liquide, condecoro.
merece castigo, mi crimen demoniaco,
igual me acuso al tener reminiscencia,
y con gusto, voy camino hacia el huraco.
Humano soy... Será indolencia divina?
o talvez, solo un juguete de sus lares,
porqué de barro? y no un poco de calcina,
o azul coral, en el fondo de los mares.
Quién puede razgar su sueño poderoso,
escudriñar los proyectos celestiales,
un hombre así, como yo que fuí azaroso,
no dudo, que de abolengo son mis males.
Del pecado, que hoy a mi anima mancilla,
los gemidos vergonzosos los ignoro,
este premio de la merte no me humilla,
al sayón que me liquide, condecoro.
Por: Reinaldo Carvajal G.
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