voy ligero, nada me queda;
el fuego ha consumido mi ser mortal ypertenencias, mi reflejo o dualidad, sus trozos o porciones:
mi última luz
y mi última brizna;
ahora soy y habito en lo inasible,
motivo por el que oigo y veo, siento yresucito en todas partes,
y allí donde intuyo el descalabro terrestrecon que un día usé y raí mi libertad;
todo, pues, lo he dado: coche, ropas,ajuares, fiestas, puentes y conceptos,
amores y memorias,
todo,
y así los huesos, la propia piel y mispropias almas,
como un torrente ígneo, todo, todo se ha ido;
la novedad del resucitado es esta audienciauniversal o voz,
- su armonía -
y también, ay, su ingente desnudez: la pazinnominada;
no,aquí ya no hay tiempo con que ahormar más horas de reloj;
un nuevo fénix sin final reagrupa el corazóny enciende el canto:
la sombra de la luz, no existe en él.
de Libro de las sinopsis.
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