Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Lo célebre del alma es la mirada,
las fuentes incoloras donde el agua
es mosaico,
sus matices son rayos de pasión,
sus pulsiones, estrellas de vapor,
cuando el tren de la noche repone mercancías,
cuando el son de la luz
se ha transformado en lluvia.
No te vi aparecer en su caída,
ni en los charcos silentes,
ni he sentido parpadear al tiempo.
Desde algún otro punto desdoblaste
el espacio, y el papel ha volado.
Ah, mis hijos sin voces ni visiones.
Ah, madre de los huérfanos
que son padres, y sólo dan lecciones.
Te amo porque te amo sin palabras, incluso sin amor.
las fuentes incoloras donde el agua
es mosaico,
sus matices son rayos de pasión,
sus pulsiones, estrellas de vapor,
cuando el tren de la noche repone mercancías,
cuando el son de la luz
se ha transformado en lluvia.
No te vi aparecer en su caída,
ni en los charcos silentes,
ni he sentido parpadear al tiempo.
Desde algún otro punto desdoblaste
el espacio, y el papel ha volado.
Ah, mis hijos sin voces ni visiones.
Ah, madre de los huérfanos
que son padres, y sólo dan lecciones.
Te amo porque te amo sin palabras, incluso sin amor.