Oscar_David
Poeta recién llegado
Si algún día confieso mi amor a la mujer que amo, creo que le diría algo como esto...
Dama mía...
algo tengo que decirte
disculpa si no es un buen momento,
pero los momentos se agotan
y algo debes saber.
Querida señorita...
sabes que siempre
y desde siempre
has podido contar conmigo,
siempre abiertos
mis brazos has hallado;
igual en los tuyos,
muchas veces me he cobijado
y sabes que por siempre,
de mi parte hallarás refugio;
sólo espero,
que tú siempre
me des apoyo.
Dama mía...
no pretendo de modo alguno
que nuestra cercanía
se vea afectada
por ésta declaración
que haré ahora.
Lo diré en la manera
en que mi corazón la deje salir;
disculpa si parece
que palabras innecesarias empleo,
pero ten en cuenta
que cada letra
ha sido necesaria para mi.
Bella dama,
noble doncella...
eres para mí
mucho más de lo que piensas.
Eres para mí,
la Luna de mis noches,
la luz de la penumbra,
que ilumina suavemente
el camino de la vida
por el que dejo mis pasos;
sin tí me perdería,
sin tí nada sería.
Señora de mis sueños,
de mi vida
y de mi alma;
te amo...
te amo tanto
que si mi amor dejara
salir de mi alma,
el universo entero cubriría.
Te amo, bella dama;
simplemente, te amo.
Querida mujer...
perdona mi osadía
si consideras
que a muy altos intereses
he aspirado ahora;
pero debo pedirte una cosa:
déjame entregarte mi vida;
déjame ser tuyo
y que tú seas mía;
déja que mi amor
halle un reposo
y se recueste en tu corazón.
Espero una respuesta,
sólo si quieres dármela;
sólo si digno me consideras
de escuchar tus palabras,
las mías te he regalado,
al igual que mi alma,
y aún si no la aceptas,
seguirá siendo tuya;
yo la guardaré para tí,
hasta que la aceptes,
o hasta que conmigo,
al más allá deba llevarla.
Sinceramente
aquel hombre de cuya vida eres dueña,
pues sólo tu eres ella... su vida.
(A ella y por ella)
Dama mía...
algo tengo que decirte
disculpa si no es un buen momento,
pero los momentos se agotan
y algo debes saber.
Querida señorita...
sabes que siempre
y desde siempre
has podido contar conmigo,
siempre abiertos
mis brazos has hallado;
igual en los tuyos,
muchas veces me he cobijado
y sabes que por siempre,
de mi parte hallarás refugio;
sólo espero,
que tú siempre
me des apoyo.
Dama mía...
no pretendo de modo alguno
que nuestra cercanía
se vea afectada
por ésta declaración
que haré ahora.
Lo diré en la manera
en que mi corazón la deje salir;
disculpa si parece
que palabras innecesarias empleo,
pero ten en cuenta
que cada letra
ha sido necesaria para mi.
Bella dama,
noble doncella...
eres para mí
mucho más de lo que piensas.
Eres para mí,
la Luna de mis noches,
la luz de la penumbra,
que ilumina suavemente
el camino de la vida
por el que dejo mis pasos;
sin tí me perdería,
sin tí nada sería.
Señora de mis sueños,
de mi vida
y de mi alma;
te amo...
te amo tanto
que si mi amor dejara
salir de mi alma,
el universo entero cubriría.
Te amo, bella dama;
simplemente, te amo.
Querida mujer...
perdona mi osadía
si consideras
que a muy altos intereses
he aspirado ahora;
pero debo pedirte una cosa:
déjame entregarte mi vida;
déjame ser tuyo
y que tú seas mía;
déja que mi amor
halle un reposo
y se recueste en tu corazón.
Espero una respuesta,
sólo si quieres dármela;
sólo si digno me consideras
de escuchar tus palabras,
las mías te he regalado,
al igual que mi alma,
y aún si no la aceptas,
seguirá siendo tuya;
yo la guardaré para tí,
hasta que la aceptes,
o hasta que conmigo,
al más allá deba llevarla.
Sinceramente
aquel hombre de cuya vida eres dueña,
pues sólo tu eres ella... su vida.
(A ella y por ella)