Paula Varela
Miembro del Jurado
Como esquivando la saliva sobre mis pechos
me mirás de reojo
en la habitación que tiembla (por el frío)
la oscuridad ya no trae la noche
ni lágrimas a la nariz nublada
me abraza la lana de un tejido helado
con olor a polvo de un camino cíclico
sabía que repetir la pregunta no cambiaría
el rumbo de las ropas que ya no juegan en el cuerpo
el tiempo en la arena sólo formaba
médanos sobre la saliva que humectaba mis pechos florecientes.
Ahora me mira tu espalda
- piel árida tatuada con mi tristeza -
¿dónde se unió la gota de agua con la sal que arde en mi boca?
mis dedos percuten los objetos que no besan
la piel se arruga como un papel desechado en un cesto
como si se disolviera la tarde en la ventana
como si se extinguiera el deseo.