Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la sutil respiración nocturna
entre halos luminosos se mueven
volutas azules.
Apremiado el amor huye entonces,
aposentarse en lugares prohibidos,
hasta ceder a tu hálito esencial.
Un susurro al oído dormido me entrega,
Una vela encendida en mis labios que me
afinca en la eternidad y allí consume
la extremada sombra a ras del suelo.
Aferrada a ese dolor que te pertenece,
y a los espasmos demoledores que te atan,
hurgas en el interior de los pájaros amados,
hurgas en inofensivas imágenes aparecidas,
en las flores del umbral, donde el corazón vaciado
paga oneroso precio a la burla inconfesa.
Gota a gota se derrama tu calvario y en el
mío mueren ansiedades hasta que por fin
el anhelo de amarte eternamente renace.
entre halos luminosos se mueven
volutas azules.
Apremiado el amor huye entonces,
aposentarse en lugares prohibidos,
hasta ceder a tu hálito esencial.
Un susurro al oído dormido me entrega,
Una vela encendida en mis labios que me
afinca en la eternidad y allí consume
la extremada sombra a ras del suelo.
Aferrada a ese dolor que te pertenece,
y a los espasmos demoledores que te atan,
hurgas en el interior de los pájaros amados,
hurgas en inofensivas imágenes aparecidas,
en las flores del umbral, donde el corazón vaciado
paga oneroso precio a la burla inconfesa.
Gota a gota se derrama tu calvario y en el
mío mueren ansiedades hasta que por fin
el anhelo de amarte eternamente renace.
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