Sobre la delgada línea
que dibuja un pensamiento junto al vientre que se ofrece
caen las lágrimas hipócritas
de un pentagrama que agoniza
dejando sus notas o vagidos
para alimento de cuervos.
No es más que un papel sin escritura
blanco mantel para una cena a oscuras
pero brotan de él los reflejos de la luna
y el susurro de un cuchillo que corta aleve
una mirada que trata de huir
tras un cervatillo como el misterio de unos ojos de mujer.
El tintineo de collares que oscilan iridiscentes
amenazando degollar esos gráciles cuellos de los cisnes del jardín
el parque arde con los reflejos dorados sobre el lago
y se ahuyentan los ruiseñores
buscando blancas rosas que incendiar
con sus trinos como estrellas.
Magia que celebra los atardeceres
en los ojos verdinegros de las doncellas
que utilizan sus lánguidos cabellos
para ocultar los más pavorosos crímenes
oh el disimulo del viejo asesino
oh la tenaz virginidad que se resiste al naufragio.
El clamor de las estatuas desnudas
mostrando impúdicas los inacabados golpes de cincel
y las hojas de laurel
que nunca las coronaron
Esas estatuas que calladas contemplaron
la agonía de la fuente y sus secretos.
Todo se tejió en el tiempo
ese inmemorial tisú
que se desliza por pasillos interminables
demorando su huida
en la contemplación de espejos rococó
o las cariátides asombradas por su sombra.
Ilus.: Fotograma de “El año pasado en Marienbad”
que dibuja un pensamiento junto al vientre que se ofrece
caen las lágrimas hipócritas
de un pentagrama que agoniza
dejando sus notas o vagidos
para alimento de cuervos.
No es más que un papel sin escritura
blanco mantel para una cena a oscuras
pero brotan de él los reflejos de la luna
y el susurro de un cuchillo que corta aleve
una mirada que trata de huir
tras un cervatillo como el misterio de unos ojos de mujer.
El tintineo de collares que oscilan iridiscentes
amenazando degollar esos gráciles cuellos de los cisnes del jardín
el parque arde con los reflejos dorados sobre el lago
y se ahuyentan los ruiseñores
buscando blancas rosas que incendiar
con sus trinos como estrellas.
Magia que celebra los atardeceres
en los ojos verdinegros de las doncellas
que utilizan sus lánguidos cabellos
para ocultar los más pavorosos crímenes
oh el disimulo del viejo asesino
oh la tenaz virginidad que se resiste al naufragio.
El clamor de las estatuas desnudas
mostrando impúdicas los inacabados golpes de cincel
y las hojas de laurel
que nunca las coronaron
Esas estatuas que calladas contemplaron
la agonía de la fuente y sus secretos.
Todo se tejió en el tiempo
ese inmemorial tisú
que se desliza por pasillos interminables
demorando su huida
en la contemplación de espejos rococó
o las cariátides asombradas por su sombra.
Ilus.: Fotograma de “El año pasado en Marienbad”
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