DEDICADO A TI, MUJER, QUE LLENAS MIS TRAYECTOS
Cierro los ojos y
cuando me acarician los ponientes,
siento que se me vence el alma.
Entonces protegido por una lluvia de afanes
tu figura luce entre el camino angosto.
Son instantes de serenidad y sentimientos
vividos entre una azarosa humedad
que me regresa a la paz de los abismos.
Oigo tu presencia exacta,
tu mirada parada por tiempos.
Esos sentidos escogidos cuando
descubrías la humedad de la arena y
deslumbrada paseabas sin ruido
para girar clavando tus sentimientos
en mí, me alimentabas
entre susurros de aves huidas.
Vuelves para ahuyentar
aquel vertido de las caracolas de fresa.
Quieres que mi cuerpo preso
te alabe entre tus caminos de baile.
Sí, quiero.
Caminar entre tus hábiles tierras,
creo en tus círculos de vueltas abiertas
por tus manos de vida en nacimiento.
Y dejo morir los segundos
para trazar un destino de agobio
que no sea letargo de sueños en tristeza.
Vivo y te acercas a mi corazón,
vuelas y traes la brisa de mares
y te alzas para mostrar tus orillas
llenas de serpientes de magia.
Y ahora en plegaria me siento,
así vivo en tus olvidos, en tus túneles
de piel tatuada por heridas de tiempos.
Y me olvido de los fríos, de la sed,
pues miro a tu frente de alondra.
Sabio, dichoso, volátil y herido en vida
me has arrebatado y me guías hacia ti.
Un camino de arenas firmes, sin miedo,
trazado sobre las oscuridades más frías
y los despistados tiempos sin sueños.
Hermoso reto ese viaje a los mares
donde no se destroza la libertad.
Voy guiado
Sigo tu estrella y tus instantes,
y salto entre los gritos de las noches silenciosas.
Una mirada me señala tus pasos.
Me deslumbra el sol y así puedo
ver tu luz interior, única, extensa
llena de trayectos y ritmos firmes.
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Gracias. luzyabsenta